La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

martes, 2 de mayo de 2017

LA RECUPERACIÓN DEL ESPACIO COMEDOR-FUMOIR DE LA QUINTA "LOS OMBÚES". UNA OPERACIÓN ACERTADA DE REINTEGRACIÓN PATRIMONIAL



 Foto MF . Abril 2017



Foto JRA. Abril 2017


Por Oscar Andrés De Masi
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Mayo 2017


El 29 de abril se realizó el acto de "reinauguración" del comedor de la Quinta "Los Ombúes", con su espacio recuperado y sus muebles restaurados. La buena noticia nos remite a varios interrogantes: ¿por qué hubo que "reintegrar" un componente auténtico de la casa, que existía al momento de su entrega a la Municipalidad de San Isidro? ¿quién decidió su supresión como componente de la casa-museo? ¿por qué? Tratemos de dar respuesta a estas preguntas. Y de dar sentido y marco doctrinario a esta plausible operación de recuperación patrimonial.

Cuando los descendientes del Dr. Horacio Beccar Varela hicieron entrega formal a la Municipalidad de San Isidro, hace ya más de una década, de la Quinta "Los Ombúes" (cumpliendo la voluntad póstuma de su generoso antepasado), sus espacios sociales principales (o espacios "nobles") se hallaban en condiciones de "integridad auténtica" en lo relativo a su contenedor material y a su equipamiento mueble, vale decir, lucían, virtualmente, como en los tiempos en que el donante residió en aquella antigua casona de las barrancas de San Isidro, junto a su numerosa familia. Diversos registros fotográficos lo atestiguan. Tales espacios eran:

a.el patio cuadrilongo con su galería y su aljibe,
b. la antigua sala principal o "de recibo" en el sector más viejo del edificio (¡cuántas veces se habrá sentado allí, mirando al río, Mariquita Sanchez, antigua y glamorosa  propietaria!) y
c.el comedor familiar con su fumoir.

Para quienes se interesen en la historia arquitectónica y constructiva de la casa, les recomiendo leer el texto que redacté a pedido de las autoridades del Museo y que se incluyó en las páginas 69 a 86 del libro La Quinta "Los Ombúes". Memoria y paisaje de San Isidro.

En el caso del comedor y el fumoir, que ostentaban, como dije antes, su equipamiento auténtico, (mesa y sillas, alfombra, arañas y luminarias, muebles auxiliares, vajilla, sillones, etcétera), la dirección de entonces, privilegiando demandas funcionales, pero obrando con escaso criterio patrimonial y museal, adoptó la decisión de su desmantelamiento como espacio identitario de la casa, instalando allí la "sala de lectura" del sector Biblioteca. Casi un lujo para un escaso número de lectores… a despecho del antiguo comedor… Los muebles fueron, o bien trasladados a depósitos, o bien retirados por los familiares de Horacio Beccar Varela. En cualquier caso, la propiedad del mobiliario y la vajilla permaneció en cabeza de los mencionados descendientes, quienes habrán sentido, presumiblemente, la desazón de ver desarticulados aquellos locales, tan ligados a los recuerdos familiares. De hecho, algunos miembros de la familia del donante no regresaron a visitar la quinta, en señal de desagrado y pena.

Aún atendiendo a las eventuales necesidades funcionales de ubicación de una "sala de lectura", reitero que la operación de desmantelamiento de aquellos espacios no podría calificarse como virtuosa a la luz de las doctrinas y las buenas prácticas convencionalmente aceptadas en la disciplina patrimonial para las casas-museos-monumentos.

En efecto, la pérdida de locales principales y auténticos, dotados de su equipamiento original, viene a privar al inmueble (declarado, luego de su entrega, en la categoría de monumento histórico nacional, con dictamen favorable de quien suscribe este post en mi calidad, entonces, de Asesor Legal de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos) de un componente material e inmaterial inherente a su interpretación como un todo patrimonial, dotado de sentido histórico, costumbrista e identitario.

Me permito citar, a título de ejemplo y analogía, unos párrafos de la jurisprudencia de la Comisión Nacional de Monumentos en el caso de la devolución de las puertas de la antesala de la Casa de la Independencia (criterios aprobados en sesión del Comité Ejecutivo nº 17/ 07 del 13 de setiembre de 2007):

"En congruencia con principios que rigen internacionalmente en materia de conservación del patrimonio cultural tangible, esta Comisión propicia criterios de autenticidad y de integridad de los monumentos históricos nacionales. Por lo primero, ha de entenderse la necesaria preservación de la materialidad original del monumento, en cuanto ello resulte posible. Por lo segundo, ha de entenderse la necesaria permanencia en el edificio de las partes estructurales, arquitectónicas u ornamentales que le pertenecen, evitando su desagregación o dispersión en colecciones separadas. El monumento, así preservado, constituye un todo intangible en lo sustancial y transmisor de un mensaje histórico coherente y completo (…) Es evidente, a la luz de los criterios reseñados ut supra, que las piezas originales de un edificio en pie, restaurado y debidamente librado a las visitas públicas, cumplen acabadamente su función patrimonial integradas al monumento de pertenencia, desde el cual se emite un mensaje coherente y completo. Su reinserción en el edificio vendría a configurar una situación que la doctrina ha denominado "restauro por recomposición" o una anastilosis en sentido amplio, conforme el artículo 5º de la Carta de Venecia, "recomposición de las partes existentes pero desmembradas" (…) Adicionalmente, sin perjuicio de los criterios generales antes enunciados, la Comisión estima que ha de ponderarse cada caso en particular en base a antecedentes documentales fehacientes".



Nótese la espléndida espacialidad del comedor aún sin su mobiliario original.
Marzo 2017

Por otra parte, la menguada estadística de concurrencia a dicha "sala de lectura", en comparación con el creciente flujo de visitantes de la casa-museo-monumento, no parece justificar semejante operación de privación de un espacio cuya autenticidad no estaba en duda y cuyo esplendor puede apreciarse en los registros fotográficos de época… y en su reciente reintegración.

En tal estado del arte, la actual dirección de la institución, en un todo de acuerdo con los descendientes del donante, contando con el visto bueno de la superioridad municipal (Intendente y Subsecretaria de Cultura) y con la opinión favorable de varios asesores expertos (entre ellos, Julio Cacciatore y Eduardo Tenconi Colonna), ha resuelto proceder a una operación de "reintegración [o recomposición] patrimonial", mudando la "sala de lectura" a un local contiguo (tan perfectamente  decoroso, luminoso, con agradables visuales al exterior e idóneo a tal fin, que el observador se pregunta: ¿por qué no fue instalada allí, de principio?...) y recuperando el antiguo comedor familiar y su fumoir asociadocomo espacios principales, íntegros y auténticos, con su pertinente equipamiento. De esta manera, el inmueble monumental recupera un componente relevante para su lectura arquitectónica, museal y social, completa y coherente, enriqueciendo su memoria como ejemplo de edificación doméstica suburbana rioplatense, habitada por familias de clase principal y arraigo local. Difícilmente podría explicarse la "funcionalidad doméstica" y la intensidad social de una casa de este tipo que careciera de comedor…

Por otra parte, la ejecución de las tareas descriptas, basada en registros gráficos fehacientes y en testimonios orales concordantes de antiguos moradores, no modifica la materialidad ni la espacialidad del sector recuperado. Antes bien, la dota de sentido.

No puede menos que aplaudirse, desde la mirada patrimonial de nuestros días, esta decisión acertada de las autoridades actuales; que viene a hacerse más virtuosa por la concurrencia de esfuerzos económicos de la Municipalidad de San Isidro (reparaciones del contenedor material) y el mecenazgo de una de las familiares colaterales del Dr. Horacio Beccar Varela (Dra. María Remedios Olivera Beccar Varela de Beccar Varela), quien, in memoriam de su marido, ha donado la restauración del mobiliario. Todo ello bajo la supervisión técnica y la curaduría del Museo, y la operación artesanal de un taller sanisidrense. ¿Qué mejor ejemplo de sinergias positivas orientadas a la gestión de un bien patrimonial monumental?



Comedor hacia 1940.
Archivo MBAHMSI



Comedor hacia 1903.
Archivo MBAHMSI






5 comentarios:

  1. Me escribe en privado Dark Pork:
    "Es llamativo que no haya comentarios a este post...siendo que tanta gente de San Isidro anda hablando del asunto con registros semánticos diferentes y, en algunos casos, sin haber leído atentamente el post y sin llegar a comprender de qué se trata una reintegración patrimonial...¿Será que prefieren el "gossip" antes que el debate crítico? En ese caso, no vale la pena contarlos como lectores del blog..."

    Le respondo a Dark Pork: con el nuevo sistema de suscripción al blog, los lectores decantarán solos...No nos interesan los lectores sin criterio.
    Saludos
    oadm

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  2. ¡Maravillosa decisión! ¿A quién se le pudo ocurrir desmontar semejante belleza?

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  3. Muy interesante el tema del comedor en el Museo de Los Ombúes y daría para un largo debate que va más allá de este caso ¿vamos a seguir manteniendo con nuestros impuestos a museos que exalten a la oligarquía , que muestran que San Isidro también tiene sus "grietas"? pero hay que tener sentido común y si la casa fue donada con el comedor entero, como se dice en el artículo, no tenía sentido desarmarlo. Si el director que desarmó el comedor fue, como acá todos sabemos, funcionario municipal en la época de la dictadura militar, no tiene que extrañarnos que hiciera "desaparecer" un comedor, cuando en el contexto del país desaparecían dirigentes sindicales y estudiantiles.

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  4. Buenas tardes a todos los lectores del blog. Soy maestra y estuve de visita en la Quinta los ombúes. Fue un paseo inolvidable. Me interioricé sobre algunos detalles de nuestra historia que desconocía y pude también conocer la biografía del Sr Beccar Varela (gracias por rescatar la memoria de personas de bien que soñaron y trabajaron por la grandeza de nuestra Patria... ya no vemos esas personalidades forjadas en los valores aunque hay mucho discurso sobre justicia social y pocos dirigentes ejemplares)
    Me gustó mucho el comedor y fumoir. Uniendo toda la información que recogí en el Museo y las sensaciones que me despertaron, me gustaría sugerir una idea que me ronda la cabeza desde entonces: ¿sería posible organizar meriendas en ese hermoso comedor para niños que habitan la villa aledaña? Quizás sería la única oportunidad en su vida de disfrutar de un entorno bonito y convertir ese momento en una semilla para que florezca en ellos el deseo de estudiar y progresar moral y materialmente.
    Perdón si me excedí en la extensión del comentario (deformación profesional)

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  5. Sanisidrovengador26 de mayo de 2017, 20:13

    El pasado de San Isidro es una página gloriosa de tradición española y argentina que no puede ser borrada por prejuicios ideológicos como los que expresa Ibañezmentol. Si hubo entre nosotros verdadera hidalguía y tradicionalismo de la mejor cepa hispana, estuvo aquí en San Isidro, aunque sin desmerecer a otros pueblos. Pero aquí se mantuvo y se mantiene viva.
    Me parece ajeno al debate que se mencionen antecedentes políticos del ex director, cuando todos conocemos su decencia su catolicismo a carta cabal. Fueron muchos los ciudadanos civiles que ocuparon cargos en el gobierno del Proceso y otros gobiernos militares, y lo hicieron con mayor patriotismo, decencia y aspiraciones del bien común que muchos políticos elegidos democráticamente pero que defraudaron al pueblo con su mala conducta como funcionarios.
    Respecto del comedor, si lo quitó debió tener sus sobradas razones en aquel momento en que se hizo y, que yo sepa nadie se quejó. Y si ahora se volvió a armar como parte de la quinta de Beccar Varela, también es una buena noticia, porque esa familia forma parte de la historia de nuestro querido San Isidro.

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