La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

viernes, 19 de mayo de 2017



A INSTANCIAS DEL AVISO DEL DR. DE MASI, LA COMISIÓN NACIONAL DE MONUMENTOS TOMA INTERVENCIÓN EN LA CUESTIÓN DE LA IGLESIA DE FÁTIMA (MARTÍNEZ)

Por Imafronte
18/V/2017

Luego de que el editor de nuestro blog, el Dr. Oscar Andrés De Masi, diera aviso a la Comisión Nacional de Monumentos respecto de la instalación de una estructura metálica en la fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, Martínez (monumento histórico nacional) [ver nuestro post de fecha 11 de mayo de 2017, sección Alerta patrimonial], este organismo nacional ha intervenido, remitiendo al señor cura párroco una nota, cuyo texto compartimos con los lectores y lectoras.
¡Enhorabuena por esta actuación administrativa en favor de la autenticidad del edificio patrimonial!

Esperamos que la autoridad eclesiástica comprenda la situación y proceda al desmantelamiento de la estructura intrusa.







jueves, 11 de mayo de 2017

INTERVENCIÓN EN LA FACHADA DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA EN MARTÍNEZ (MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL)... EL EDITOR DE NUESTRO BLOG HA DADO AVISO A LA COMISIÓN NACIONAL DE MONUMENTOS



Ref.: Estructura de metal añadida a la fachada de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Martínez (San Isidro), monumento histórico nacional.

Buenos Aires, 4 de mayo de 2017

Señora Presidente de la Comisión Nacional de
Monumentos, Lugares y Bienes Históricos
Lic. Teresa de Anchorena
S/D.

SEÑORA PRESIDENTE:

Me dirijo a Usted y por su intermedio al cuerpo de vocales, con relación al tema de la referencia, que he advertido pocos días atrás.

En efecto, al edificio, que goza de la condición de monumento histórico nacional merced al Decreto del P.E.N nº 740/2007 (que yo mismo tuve el honor de redactar, por especial encomienda del Cuerpo Colegiado, durante mi desempeño en el directorio de esa Comisión Nacional), se le ha agregado una estructura de metal compuesta por caños de sección rectangular, que viene a enmarcar el saledizo de hormigón del portal, a cuyos lados ha sido abulonada.

Este elemento intruso altera el despojado diseño original del acceso al templo, y viene a contradecir el efecto de suspensión aérea del cobertizo del pórtico. La estructura en cuestión se sobreeleva por encima de la losa voladiza de hormigón y remata en el signo de la cruz. Dicho emblema adviene como redundante, toda vez que ya el proyecto incluyó una cruz en el remate del campanario.

He de destacar que en la voluntad de diseño proyectual de los arquitectos Caveri y Ellis, la fachada carece de miembros portantes fabricados en herrería metálica, y los apoyos del edificio se resuelven netamente mediante la propia masa muraria, evitando el recurso a columnas o pilares.

Por otra parte, la observación del campanario desde el rumbo Sur, resulta, ahora, obstruida por este elemento metálico, con lo cual se resienten, también, los valores visuales del conjunto.

Precisamente, los fundamentos de la declaratoria nacional de este templo han tenido en especial consideración la singularidad formal de su concepción, en lo tocante al volumen edificado y al partido de su espacialidad interior. Como he expresado en mi artículo Los monumentos y Lugares históricos declarados en el partido de San Isidro (revista del Instituto Histórico Municipal de San Isidro, volumen XXIV, 2010, pp.27-28):

"…Sus valores arquitectónicos al servicio de una moderna concepción litúrgico-teológica que recapitula cierta inspiración paleocristiana del espacio sacro (…) Se inscribe en la corriente arquitectónica conocida como casablanquismo inspirada en los formalismos coloniales del centro y el noroeste del país, en mezcla con el segundo Le Corbusier y la poética mediterránea…".

Toda vez que el elemento metálico agregado contradice los aspectos originales del proyecto, afecta la pureza formal de su fachada y , en particular, el efecto dinámico de la losa que hace de saledizo a su portal, le solicito que en ejercicio de las facultades de superintendencia que la ley vigente asigna a esa Comisión Nacional, se disponga, a la brevedad, el retiro de esta estructura adventicia que altera la autenticidad del monumento nacional.

Cordiales saludos

Dr. Oscar Andrés De Masi
Nota: Acompaño fotografías.














miércoles, 10 de mayo de 2017

NUEVA SECCIÓN

Navegando aguas ajenas es una nueva sección de nuestros blogs en la cual sugerimos la visita a otros sitios web de interés histórico, artístico y patrimonial, que ofrecen información seria y utilizan un lenguaje apropiado a la materia.




martes, 2 de mayo de 2017

LA RECUPERACIÓN DEL ESPACIO COMEDOR-FUMOIR DE LA QUINTA "LOS OMBÚES". UNA OPERACIÓN ACERTADA DE REINTEGRACIÓN PATRIMONIAL



 Foto MF . Abril 2017



Foto JRA. Abril 2017


Por Oscar Andrés De Masi
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Mayo 2017


El 29 de abril se realizó el acto de "reinauguración" del comedor de la Quinta "Los Ombúes", con su espacio recuperado y sus muebles restaurados. La buena noticia nos remite a varios interrogantes: ¿por qué hubo que "reintegrar" un componente auténtico de la casa, que existía al momento de su entrega a la Municipalidad de San Isidro? ¿quién decidió su supresión como componente de la casa-museo? ¿por qué? Tratemos de dar respuesta a estas preguntas. Y de dar sentido y marco doctrinario a esta plausible operación de recuperación patrimonial.

Cuando los descendientes del Dr. Horacio Beccar Varela hicieron entrega formal a la Municipalidad de San Isidro, hace ya más de una década, de la Quinta "Los Ombúes" (cumpliendo la voluntad póstuma de su generoso antepasado), sus espacios sociales principales (o espacios "nobles") se hallaban en condiciones de "integridad auténtica" en lo relativo a su contenedor material y a su equipamiento mueble, vale decir, lucían, virtualmente, como en los tiempos en que el donante residió en aquella antigua casona de las barrancas de San Isidro, junto a su numerosa familia. Diversos registros fotográficos lo atestiguan. Tales espacios eran:

a.el patio cuadrilongo con su galería y su aljibe,
b. la antigua sala principal o "de recibo" en el sector más viejo del edificio (¡cuántas veces se habrá sentado allí, mirando al río, Mariquita Sanchez, antigua y glamorosa  propietaria!) y
c.el comedor familiar con su fumoir.

Para quienes se interesen en la historia arquitectónica y constructiva de la casa, les recomiendo leer el texto que redacté a pedido de las autoridades del Museo y que se incluyó en las páginas 69 a 86 del libro La Quinta "Los Ombúes". Memoria y paisaje de San Isidro.

En el caso del comedor y el fumoir, que ostentaban, como dije antes, su equipamiento auténtico, (mesa y sillas, alfombra, arañas y luminarias, muebles auxiliares, vajilla, sillones, etcétera), la dirección de entonces, privilegiando demandas funcionales, pero obrando con escaso criterio patrimonial y museal, adoptó la decisión de su desmantelamiento como espacio identitario de la casa, instalando allí la "sala de lectura" del sector Biblioteca. Casi un lujo para un escaso número de lectores… a despecho del antiguo comedor… Los muebles fueron, o bien trasladados a depósitos, o bien retirados por los familiares de Horacio Beccar Varela. En cualquier caso, la propiedad del mobiliario y la vajilla permaneció en cabeza de los mencionados descendientes, quienes habrán sentido, presumiblemente, la desazón de ver desarticulados aquellos locales, tan ligados a los recuerdos familiares. De hecho, algunos miembros de la familia del donante no regresaron a visitar la quinta, en señal de desagrado y pena.

Aún atendiendo a las eventuales necesidades funcionales de ubicación de una "sala de lectura", reitero que la operación de desmantelamiento de aquellos espacios no podría calificarse como virtuosa a la luz de las doctrinas y las buenas prácticas convencionalmente aceptadas en la disciplina patrimonial para las casas-museos-monumentos.

En efecto, la pérdida de locales principales y auténticos, dotados de su equipamiento original, viene a privar al inmueble (declarado, luego de su entrega, en la categoría de monumento histórico nacional, con dictamen favorable de quien suscribe este post en mi calidad, entonces, de Asesor Legal de la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos) de un componente material e inmaterial inherente a su interpretación como un todo patrimonial, dotado de sentido histórico, costumbrista e identitario.

Me permito citar, a título de ejemplo y analogía, unos párrafos de la jurisprudencia de la Comisión Nacional de Monumentos en el caso de la devolución de las puertas de la antesala de la Casa de la Independencia (criterios aprobados en sesión del Comité Ejecutivo nº 17/ 07 del 13 de setiembre de 2007):

"En congruencia con principios que rigen internacionalmente en materia de conservación del patrimonio cultural tangible, esta Comisión propicia criterios de autenticidad y de integridad de los monumentos históricos nacionales. Por lo primero, ha de entenderse la necesaria preservación de la materialidad original del monumento, en cuanto ello resulte posible. Por lo segundo, ha de entenderse la necesaria permanencia en el edificio de las partes estructurales, arquitectónicas u ornamentales que le pertenecen, evitando su desagregación o dispersión en colecciones separadas. El monumento, así preservado, constituye un todo intangible en lo sustancial y transmisor de un mensaje histórico coherente y completo (…) Es evidente, a la luz de los criterios reseñados ut supra, que las piezas originales de un edificio en pie, restaurado y debidamente librado a las visitas públicas, cumplen acabadamente su función patrimonial integradas al monumento de pertenencia, desde el cual se emite un mensaje coherente y completo. Su reinserción en el edificio vendría a configurar una situación que la doctrina ha denominado "restauro por recomposición" o una anastilosis en sentido amplio, conforme el artículo 5º de la Carta de Venecia, "recomposición de las partes existentes pero desmembradas" (…) Adicionalmente, sin perjuicio de los criterios generales antes enunciados, la Comisión estima que ha de ponderarse cada caso en particular en base a antecedentes documentales fehacientes".



Nótese la espléndida espacialidad del comedor aún sin su mobiliario original.
Marzo 2017

Por otra parte, la menguada estadística de concurrencia a dicha "sala de lectura", en comparación con el creciente flujo de visitantes de la casa-museo-monumento, no parece justificar semejante operación de privación de un espacio cuya autenticidad no estaba en duda y cuyo esplendor puede apreciarse en los registros fotográficos de época… y en su reciente reintegración.

En tal estado del arte, la actual dirección de la institución, en un todo de acuerdo con los descendientes del donante, contando con el visto bueno de la superioridad municipal (Intendente y Subsecretaria de Cultura) y con la opinión favorable de varios asesores expertos (entre ellos, Julio Cacciatore y Eduardo Tenconi Colonna), ha resuelto proceder a una operación de "reintegración [o recomposición] patrimonial", mudando la "sala de lectura" a un local contiguo (tan perfectamente  decoroso, luminoso, con agradables visuales al exterior e idóneo a tal fin, que el observador se pregunta: ¿por qué no fue instalada allí, de principio?...) y recuperando el antiguo comedor familiar y su fumoir asociadocomo espacios principales, íntegros y auténticos, con su pertinente equipamiento. De esta manera, el inmueble monumental recupera un componente relevante para su lectura arquitectónica, museal y social, completa y coherente, enriqueciendo su memoria como ejemplo de edificación doméstica suburbana rioplatense, habitada por familias de clase principal y arraigo local. Difícilmente podría explicarse la "funcionalidad doméstica" y la intensidad social de una casa de este tipo que careciera de comedor…

Por otra parte, la ejecución de las tareas descriptas, basada en registros gráficos fehacientes y en testimonios orales concordantes de antiguos moradores, no modifica la materialidad ni la espacialidad del sector recuperado. Antes bien, la dota de sentido.

No puede menos que aplaudirse, desde la mirada patrimonial de nuestros días, esta decisión acertada de las autoridades actuales; que viene a hacerse más virtuosa por la concurrencia de esfuerzos económicos de la Municipalidad de San Isidro (reparaciones del contenedor material) y el mecenazgo de una de las familiares colaterales del Dr. Horacio Beccar Varela (Dra. María Remedios Olivera Beccar Varela de Beccar Varela), quien, in memoriam de su marido, ha donado la restauración del mobiliario. Todo ello bajo la supervisión técnica y la curaduría del Museo, y la operación artesanal de un taller sanisidrense. ¿Qué mejor ejemplo de sinergias positivas orientadas a la gestión de un bien patrimonial monumental?



Comedor hacia 1940.
Archivo MBAHMSI



Comedor hacia 1903.
Archivo MBAHMSI