La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

sábado, 16 de febrero de 2019

UNDER A CURSE... NADA NI NADIE DETIENE LAS DEMOLICIONES EN BANFIELD…Y EN ADROGUÉ



 

Por Oscar Andrés De Masi
Para Viaje a las Estatuas
Febrero 2019

Nada ni nadie detiene las demoliciones de casas de antaño en el partido de Lomas de Zamora y, ahora también, en Almirante Brown. En este caso, nos referiremos a las localidades de Banfield y de Adrogué.

En el mes de abril del año pasado comentamos la rápida y completa demolición de un chalet pintoresquista del constructor local F. Rossi, situado en la calle Capello al 100, en Banfield. Al cabo de un tiempo, también cayó abatido su chalet vecino hacia el Oeste. Ambas casas guardaban una correcta escala y dialogaban un mismo lenguaje expresivo, tan identitario para esa zona. Ya nada queda de ellos.

Apenas a doscientos metros, en la avenida Hipólito Yrigoyen nº 7930, fue demolida una vivienda "racionalista" de dos plantas. Como señalamos entonces, no era, quizá, un ejemplar esplendoroso de la arquitectura local, pero guardaba correspondencia epocal y de lenguaje con un par de viviendas en la vereda opuesta de la avenida. Se trata del acelerado cambio degradante que experimenta el paisaje urbano del partido de Lomas de Zamora, trasegado por una constante: el repudio al pasado, la supresión de la memoria edificada del distrito y su canje por un presente advenedizo, desarraigado de las tradiciones locales y despojado de todo abolengo. Así están las cosas…

Ahora le tocó el turno a una bella y singular residencia en la esquina de Larroque y Manuel Castro (en los confines del Barrio Parque Martínez), de lenguaje Neoespañol o Neocaliforniano o Mission Style o Santa Fe Style, como Ustedes prefieran rotularlo. De chicos la llamábamos "la casa de Don Diego de la Vega" o "la casa del Zorro", por lo que suponíamos que era su semejanza con las "haciendas" de la California española (Los Ángeles, Monterrey) que veíamos en la serie de TV "El Zorro".


 Foto oadm (2013).

La armonía de volúmenes y de líneas del edificio iba acorde con detalles muy logrados, como el imafronte-portal, el mirador, la claustra, la galería, con su "poyo" corrido revestido en hermosas mayólicas árabe-andaluzas, del tipo que fabricaba la casa Ramos Rejano… Nada queda en pie. Fue arrasada por sus nuevos dueños, quienes, seguramente, desprecian el valor patrimonial de aquel edificio e ignoran las invariantes históricas de aquella arquitectura y de aquel paisaje identitario. ¿Qué rol le cabe, en estos casos, al "Programa Patrimonio Lomas"? Vaya uno a saber. ¿Qué se levantará en su lugar? Es fácil imaginar (según la experiencia que se viene reiterando casi infaliblemente en la zona) que será un nuevo adefesio.

 Foto oadm (2013).

Y cuando pensábamos que Adrogué venía preservando un poco más que Banfield los valores de su arquitectura tradicional, nos enteramos de la demolición, con la velocidad del relámpago, de una casa de Della Paolera, de estilo anglo, en pleno casco histórico, en la calle Brown 1297. Cerca de allí sobreviven un par de casas proyectadas en unidad de lenguaje por el arquitecto Mario Buschiazzo. ¿Correrán la misma suerte algún día?


Foto cortesía CR.

Se dice que la demolición no contó con permiso municipal, ya que existía una protección de conjunto. ¿Fue burlado el poder de policía edilicio de la Municipalidad? El concejal opositor Carlos Regazzoni fue uno de los pocos que se quejaron en voz alta. También lo hicieron algunos vecinos, en las redes sociales.

Por su parte, el apellido Della Paolera (ya se trate del ingeniero Carlos María, ya del constructor Cayetano) tiene una estimada resonancia local.


Foto cortesía CR.

Las dos casas demolidas que venimos comentando eran edificios de valor patrimonial, de discreta belleza, de óptima calidad constructiva. Agregaban valor estético al paisaje urbano de su emplazamiento. Y para los lugareños de Banfield y de Adrogué, se cargaban de aquellas nostalgias asociadas a nuestro propio pasado y que son el meollo de nuestra memoria identitaria.

Las destrucciones llevadas al extremo de la "desaparición" (y utiliza o esta palabra, consciente de su carga histórica y moral en nuestro medio argentino…) de ambas casas son un daño irreparable para los barrios en que se ubicaban. Si gana un inversor (en términos de renta inmobiliaria) lo hace a expensas de la pérdida para la comunidad, en esa cadena de valor social que llamamos la cultura, y cuyo eslabón frágil es el patrimonio y sus componentes asociados, materiales e inmateriales, edificados o naturales. 

Ante las dos deplorables pérdidas, sostengamos estas cuatro verdades, con la fuerza de un manifiesto:

1. Las casas históricas demolidas son un recurso no renovable.
2. La buena arquitectura demolida no tiene reemplazo.
3. Los árboles y jardines antiguos abatidos tardarán mucho en crecer nuevamente.
4. Un paisaje urbano degradado no se recupera ni pronto, ni fácilmente, ni a bajo costo.

¿Serán capaces de entenderlo de una vez quienes, investidos de autoridad municipal y representación popular, deberían velar por aquellos valores con los cuales se construye la identidad común y la calidad de vida del conjunto local?


  Foto oadm (2013).






domingo, 23 de diciembre de 2018

OSCAR DE MASI V.I.P = VISITAS INTERPRETATIVAS PATRIMONIALES DEL EDITOR DE NUESTRO BLOG




Apenas comenzado el mes de diciembre, y como cierre de un año de intensa actividad académica y de divulgación, el Dr. Oscar Andrés De Masi ha conducido tres visitas de interpretación patrimonial a otros tantos lugares históricos de la ciudad de Buenos Aires. Todas ellas, de acceso libre y gratuito.

El 3 de noviembre, a pedido del párroco de La Piedad, P. Raúl Laurencena, y en el marco del Jubileo por los 250 años de la creación de la jurisdicción parroquial de dicha iglesia porteña, nuestro editor realizó una visita de más de una hora de duración ante una concurrencia numerosa y muy atenta, destacando los principales aspectos históricos y artísticos del templo. Entre los participantes se hallaban dos nietos del escultor Luigi Trinchero, quien realizó los relieves escultóricos del tímpano.




Especial atención merecieron los altares-retablos de época tardocolonial, el mausoleo de la Beata María Antonia de San José (llamada popularmente Mama Antula), las lápidas relativas a la demolición del viejo templo y bendición de la nueva basílica (con su epigrafía en latín), el altar mayor y sus esculturas, el sepulcro de monseñor Mariano Medrano y los detalles del púlpito y su tornavoz, entre otros elementos.



El día 8 de diciembre, nuestro editor condujo una visita a los cementerios Británico y Alemán situados en el barrio de la Chacarita. Esta visita (que demandó más de dos horas de caminata y explicaciones in situ) se enmarca en la reciente celebración de los 100 años del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial y a la apertura de un "portón ceremonial" que vincula por dentro del predio a amagos enterratorios. De esta manera, la Corporación del Cementerio Británico y la Congregación Evangélica Alemana de Buenos Aires (propietarios de los cementerios) han demostrado su vocación de trabajo amistoso y conjunto, su espíritu de reconciliación y su predisposición a permitir el acceso periódico de público visitante. En este último aspecto, cabe recalcar que las únicas visitas grupales autorizadas son las visitas "oficiales" programadas por ambas instituciones y cuya guía interpretativa es confiada, exclusivamente, al Dr. De Masi, asesor histórico y patrimonial de los dos cementerios.











La cantidad de preinscriptos para la visita obligó a desdoblar el grupo, y reiterarla el día 15 de diciembre. Ello revela el marcado interés que estos sitios han despertado en la comunidad. Una mención especial merece el grupo de visitantes convocado por la Mutual Argentina de Hipoacusia.

En ambos casos, la concurrencia fue numerosa, atenta y culta.













Las tres visitas cumplidas ponen de relieve la densidad de memoria identitaria de los lugares recorridos, y el aprecio por la diversidad religiosa histórica argentina del editor de nuestro blog, como lo ha demostrado ya desde hace varios años, y especialmente durante su paso por la Comisión Nacional de Monumentos.










viernes, 16 de noviembre de 2018

SE PRESENTÓ EN LA QUINTA LOS OMBÚES EL LIBRO "UN RECETARIO FAMILIAR RIOPLATENSE" DE LA ARQ. MARCELA FUGARDO




El día 18 de octubre, en horas de la tarde, una numerosa concurrencia se congregó en torno del aljibe de la antigua Quinta Beccar Varela (llamada también Quinta Los Ombúes) para asistir a la presentación de Un recetario familiar rioplatense de la Arq. Marcela Fugardo, directora del Museo histórico local. Al colmar la capacidad del patio sevillano, aquel público expresó no sólo su interés en el tema, sino, también, su entrañable afecto por la autora, quien, desde el año 2010, se halla al frente del museo y ha llegado a constituirse en un referente siempre disponible a la hora de consultar la memoria lugareña.

La autora fue acompañada en el estrado por las presentadoras, la periodista Ana D´Onofrio y la Dra. Paula Caldo, investigadora del CONICET. Está última, además, es prologuista de la obra, junto con la Arq. Nani Arias Incollá. También, el libro lleva un texto de saludo de la célebre cocinera argentina, Dolli Irigoyen.





En esta obra, Marcela Fugardo da a conocer y analiza el cuaderno que contiene las 75 recetas compiladas por María Varela en esa misma quinta sanisidrense. Se trata de un documento original, manuscrito, hallado entre los papeles de la familia Beccar Varela. 

El texto no se limita a los aspectos descriptivos sino que aborda el recetario en un marco de análisis crítico y de contextos epocales, destacando la codificación de recetas de cocina como una práctica de linaje femenino, transmitida de generación en generación. La autora recalcó, además, que estos recetarios tradicionales, de los cuales éste es el único original que ha llegado hasta nosotros, integran el patrimonio inmaterial de las comunidades. En este caso, el Cuaderno de recetas de María Varela se resignifica como un eslabón en la cadena de identidad de San Isidro.

Cabe destacar, que este libro forma parte de una tarea investigativa, basada en fuentes primarias, que Marcela Fugardo viene realizando en los últimos años, orientada a la visibilización com sujetos históricos de las mujeres vinculadas a esta quinta, que registra más de dos siglos de historia habitada.


María Correa Luna, bisnieta de María Varela, dio lectura a un emotivo testimonio familiar vinculado a la cotidianeidad de aquella quinta, donde ella pasó parte de su infancia.

Como prueba de la excelencia de aquellos platos, los presentes pudieron degustar un par de variedades de dulces (Naranja y Zapallo y canela), preparados por Appert Sabores, siguiendo la fórmula indicada en el recetario. ¡Todos quedaron encantados!

La obra, editada por Maizal ediciones (que esa noche agotó su primera edición), puede solicitarse en el sitio web: www.maizal.com 

Aquí no les contamos más, porque vale la pena que la lean.




La autora ofrenda su libro a María Varela como homenaje a su memoria, sellando un vínculo espiritual entre la antigua moradora de la quinta (compiladora del manuscrito) y las mujeres del presente, a través de su legado de saberes y de haceres femeninos. 
Foto Laura Córdoba.


Bonus track: Palabras de Marcela Fugardo:

Corresponde ser agradecidos, porque cuando somos agradecidos, realizamos esa pequeña cuota de justicia para con los demás, que enaltece nuestra vocación de vivir y de realizarnos en la identidad de una comunidad. En este caso, en la comunidad de San Isidro.

Quiero agradecer en primer lugar al señor Intendente Municipal Dr. Gustavo Posse, quien viene renovando su confianza en mi trabajo al frente de este museo, y en el trabajo de todo el equipo del museo.

Si bien, en algún momento, pensamos presentar este libro en algún otro espacio sanisidrense, fue el intendente quien nos aconsejó hacerlo aquí, en la casa de María Varela, donde, por esta vez (y sólo por esta vez), dejo de lado mi rol de directora y me gratifico con la hospitalidad de la Quinta, como tantos otros autores que han presentado sus libros en este patio.

Agradezco a la familia Beccar Varela, propietaria del documento original de su bisabuela. Aquí está su estatua, en este patio que tantas veces habrá recorrido de punta a punta. Su estatua es silente como todas las estatuas, pero hoy recuperamos su palabra a través de su Cuaderno de Recetas. Por eso es a ella, a María Varela, a quien le dedicamos este libro.

Mi agradecimiento especial a María Correa Luna e Ignacio Beccar Varela por haberme permitido trabajar sobre el manuscrito. Y publicarlo.

Mi reconocimiento a la editorial Maizal. La familia Le Comte ha asumido la empresa de publicarlo a su entero costo, como un gesto de confianza en la fortaleza del texto y en nuestra tarea de analistas de su contenido. Destaco que se trata de una editorial de San Isidro, lo cual arraiga más aún su actitud de cooperación con la cultura local.

Tantísimas personas, amigas y amigos, que fueron enterándose de este trabajo quisieron sumarse, silenciosamente, cada uno haciendo su aporte. En la página final del libro he consignado sus nombres para no alargar la lista ahora.

Destaco uno de esos nombres, Emilia Ghelfi, quien generosamente y con su habitual profesionalismo, realizó la corrección del texto.

Hubo quienes me facilitaron otros recetarios familiares sainisidrenses inéditos; hubo quienes me aportaron su punto de vista patrimonial y me facilitaron fuentes adicionales, otros facilitaron la vajilla antigua para la producción fotográfica.

No puedo dejar de agradecer a las prologuistas, la Arq. Nani Arias (que por hallarse en España no pudo acompañarnos hoy) y a la Dra. Paula Caldo, ya una querida amiga aquí a mi lado.

Sus prólogos enriquecen la lectura del texto.

También a Dolli Irigoyen, cuyo nombre es de sobra conocido en la gastronomía argentina, por el hermoso texto que preparó para la contratapa y por su saludo de esta noche.

A Ana D`Onofrio por la presentación de hoy.

Y hablando de gastronomía, Valeria Parisi de Appert ha aceptado el desafío de preparar el dulce de zapallo y el de naranja siguiendo estrictamente la receta de María Varela. Podrán probarlas al final de la presentación e incluso quienes quieran podrán llevarse un frasco a casa para seguir probando! La de esta noche es una producción limitada… pero dejamos ensayada la propuesta para que la Asociación de Amigos pueda ponerla en marcha y ofrecer a los visitantes un recuerdo vinculado a la identidad de la casa y a beneficio del Museo.

Al querido amigo Martín Cabrales, quien, como en otras ocasiones, nos ha provisto sin cargo el servicio de café que también van a poder tomar luego.

A Ale Halich que posibilitó que Paula Caldo, que vino desde Rosario, disfrute de la hospitalidad de San Isidro en el Hotel Alto San Isidro.

A Vicky Tomé y Annin Pernías quienes crearon estos detalles florales y naturalistas que están viendo.

Y a mi amiga Claudia Berra por el préstamo de este lindísimo mantel que trajo de Positano y que acompaña sus mesas de domingo.

A la presidenta del Instituto Histórico Municipal de San Isidro, la museóloga Amalia Lagos, por haber estimulado el avance de esta investigación, cuyo adelanto presentamos en las Jornadas de Historia del Pago de la Costa en 2017. También a la presidenta del Centro de Guías de Turismo de San Isidro Dra. Martha Iturrat, quien valoró desde el comienzo la fortaleza identitaria del Cuaderno de Recetas y lo sumó al programa de visitas guiadas.

Al equipo del museo debo agradecerle el compromiso de cada día algunos de ellos han seguido la producción de este texto y siempre ha aportado alguna perspectiva valiosa: Sergio, Sandra, María Estela, César, Nicolás, Laura, Lucía, Alejandra, Emma, Sebastián, Marta, José y Adolfo. Y a Pablito que está siempre con nosotros.

Mi reflexión final pretende llamar la atención acerca de ese universo casi novedoso del patrimonio cultural, que es el patrimonio inmaterial y que desde la Convención de la Unesco del año 2003 viene imponiéndose con fuerza en la agenda del patrimonio. Todavía seguimos aferrados a una mirada "monumental" del patrimonio cultural: grandes edificios, grandes gestas políticas o militares, suntuosos palacios, enormes templos, estatuas exuberantes…

Hoy, sabemos que el patrimonio es algo más que lo material, que lo edificado… Sabemos que en la palabra patrimonio se cifra un "legado de memoria". Recuperamos así otras escalas del patrimonio cultural, cuyo soporte intangible es precisamente la memoria humana, la memoria de una colectividad dada, en un tiempo dado…Y su capacidad de ser transmitida y asumida como identitaria por las generaciones siguientes y las venideras.

En este marco, los recetarios de cocina tradicional, como práctica codificadora de linaje femenino, nos abren una mirada acerca de la sociedad rioplatense, de sus características y sus transformaciones, de sus apologías y sus rechazos manifestados en las preferencias de tal o cual menú, de los gustos de las clases principales, y de los aportes de las cocinas populares e inmigratorias…

De todo ello nos hablan los recetarios, de todo ello nos habla este recetario compilado por María Varela, vecina de San Isidro y propietaria de esta casa. 

Y en el cual seguramente colaboraron aquellas cocineras y auxiliares de cocina que trabajaban aquí. Nuestra intención es visibilizar también a aquellas mujeres, hoy anónimas, que integraron el personal de servicio de esta quinta, igual que los jardineros, hortelanos, cocheros, lavanderas, planchadoras y otros... Para que puedan reflejarse todos los actores sociales, en unidad coral de memorias, como corresponde a un sitio patrimonial.

Del modo misterioso en que opera el recuerdo, al evocarla esta noche, María Varela habla a través de su Cuaderno de Recetas… su Cuaderno es su voz.

Este que presentamos esta noche es UN recetario. El recetario de esta casa.

Seguramente, hay otros recetarios, compilados por otras familias.

O quizá, allí donde las recetas no hayan sido puestas por escrito, exista el recuerdo de algún plato familiar.

La suma de todos ellos, recetarios y platos, es la memoria gastronómica de una comunidad, que puede ser de San Isidro o del país entero.

Y hoy sabemos que esta memoria es valiosa, que esta memoria nos identifica, que esta memoria que a veces nos lleva al país de nuestra infancia, al aroma de las cocinas, a las largas sobremesas, que esta memoria también ES patrimonio.