La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

martes, 11 de abril de 2017

CONVOCATORIA OFICIAL XVIII ENCUENTRO IBEROAMERICANO VALORACIÓN Y GESTIÓN DE CEMENTERIOS PATRIMONIALES. MONTEVIDEO 2017

Difusión

Compartimos con nuestros amigos y amigas que visitan el blog esta actividad de interés patrimonial.


Del 6 al 10 de noviembre de 2017 

La Red Iberoamericana de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales, la Red Uruguaya de Cementerios y Sitios Patrimoniales y el Cementerio Británico de Montevideo, invita a especialistas e investigadores, estudiantes y autoridades uruguayas y extranjeras; historiadores, antropólogos, sociólogos, comunicadores, abogados, filósofos, educadores, arquitectos, ingenieros civiles, artistas, literatos, bibliotecólogos, gestores culturales, investigadores, profesionales en turismo, fotógrafos, diseñadores, panteoneros, gerentes, directores y trabajadores de cementerios, a participar del XVIII Encuentro Iberoamericano de Valorización y Gestión de Cementerios Patrimoniales.



jueves, 6 de abril de 2017

BONUS TRACK FOTO GALERÍA

Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino


Foto Lucio Cosentino





jueves, 30 de marzo de 2017

EL EDITOR DE NUESTRO BLOG PARTICIPÓ EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO EL CEMENTERIO DE LOMAS DE ZAMORA

Por Imafronte
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Marzo de 2017


La tarde otoñal del 22 de marzo pasado fue el momento elegido por María Cristina Echazarreta para la presentación de su libro sobre El cementerio de Lomas de Zamora, una obra de relevamiento e investigación producida a lo largo de tres décadas. El lugar de la presentación fue la sede del Colegio de Agrimensores de Lomas de Zamora, un hermoso chalet inglés (en excelente estado de conservación, dicho sea de paso) en la calle Saenz, a tres cuadras de la plaza principal de la ciudad, en pleno casco fundacional de las viejas Lomas.



Foto gentileza Hugo Bento y equipo


El acto contó con la asistencia de un numeroso público lomense, de la Capital y de otras localidades. Entre los presentes se hallaban varios miembros del Instituto Histórico Municipal local (Cárlos Pesado Palmieri, Norberto Candaosa, Alfredo Grassi, Margarita Casas,  Luis Letizia, Alberto Baliña, Carlos Fernandez, Blanca María Riccardi, Alberto Fortassín, Carlos Liotta, Gabriel Muscillo, Roberto Vicchio), Sofía Oguic (Museo Histórico Nacional), Marcela Fugardo (directora del Museo Histórico de San Isidro), la editora Graciela Sammartino, Marcelo E. De Masi, Mario Tusiani, J. Pablo Willemsen, Enrique Bonomi, alumnas de la Escuela Nacional de Museología, profesoras del Instituto de Profesorado Sáenz, representantes de la Asociación Sanmartiniana "El Plumerillo", Mariel Basta (Ciclo de Museología de la UNLa), Carlos Moreno, vecinos y vecinas lomenses y, especialmente, familiares de personas sepultadas en el cementerio. Dos representantes del área de Cultura municipal se hicieron presentes y tomaron fotografías. Debemos destacar la calidez de los agrimensores anfitriones, quienes en la persona de su presidente, acompañaron el acto (¡y hasta colaboraron en la proyección de las imágenes!).

 Foto gentileza Hugo Bento y equipo


Al inicio, el licenciado Cárlos Pesado Palmieri, presidente del Instituto Histórico Municipal, pronunció la bienvenida de rigor y agradeció la hospitalidad de los agrimensores, tras lo cual dio lectura a los datos biográficos de la autora (colega del Instituto), expresando diversas consideraciones acerca del cementerio local y su imbricación en la identidad comunitaria, dando lectura, además, a un párrafo del prólogo escrito por el Dr. Oscar Andrés De Masi y a algunas líneas de la autora.

 Foto gentileza Hugo Bento y equipo


Tras sus palabras, tocó el turno a María Cristina Echazarreta, quien no pudo ocultar la emoción que la embargaba en aquel momento, dando las gracias a todos aquellos que la habían impulsado a realizar su investigación y que habían colaborado con ella. Una mención especial merecieron los fallecidos David Wosco, Néstor Onsari, Carlos Duchini, Alberto de Paula, y más recientemente, el prologuista presente, Oscar Andrés De Masi. También agradeció al personal del cementerio y a las personas e instituciones que habían facilitado información y documentos. Su intervención, sentida y emotiva, fue especialmente aplaudida, así como fue celebrada la edición de su trabajo, tras tantos años de preparación. La pulcra labor de la editora Graciela Sammartino fue puesta de relieve.


 
Foto gentileza Hugo Bento y equipo


A su turno, el prologuista, Dr. Oscar Andrés De Masi, especialista en arqueografía y patrimonio funerario, hizo uso de la palabra, afirmándose en el valor de los autores clásicos para ponderar la relevancia del patrimonio funerario en lo relativo a la identidad fundante de los pueblos. Así, la frase de Fustel de Coulanges, al pie de los sepulcros nacieron los altares, permitió al disertante postular la correspondencia "en clave sacralizadora" entre los sepulcros y esa memoria mortuoria que tiene por escenario el cementerio como "espacio de memoria ritualizada intra muros". De este modo, para De Masi, el cementerio adviene en una reserva de lenguajes simbólicos, de repertorios expresivos artísticos, de lenguajes epigráficos y de linajes genealógicos. En este punto, destacó la importancia de la obra de María Cristina Echazarreta, "forjada en la soledad de los precursores", sin apoyos oficiales, y cuando estos temas aún no eran abordados por los investigadores en el medio lomense. La lectura de un párrafo de los Fastos del poeta romano Ovidio, dio cierre a esta primera parte de su discurso, que combinó (como es ya habitual en el orador), el rigor académico y su versación en los clásicos latinos, con la soltura del story teller habituado a la comunicación.


Foto gentileza Hugo Bento y equipo


Enseguida dio comienzo la parte final del encuentro, a través de la proyección de numerosas imágenes (registradas por la autora) del enterratorio y sus elementos edificados, las cuales fueron explicadas mediante un simpático y prolongado coloquio entre Echazarreta y De Masi. Cuando se encendieron las luces y la autora recibió, una vez más, los reiterados y merecidos aplausos del público, el reloj marcaba ya las 21 horas. El tiempo había pasado volando. Así de interesante fue la presentación, seguida de un brindis de camaradería.


Foto gentileza Roberto Vicchio

Para aquellos que no pudieron acercarse hasta la ancestrales Lomas de Zamora, habrá una segunda presentación porteña.








sábado, 18 de marzo de 2017

PRO-RETORNO DEL MONUMENTO A CRISTÓBAL COLÓN A SU SITIO: COM´ERA E DOV´ERA


Con el telón de fondo de Puerto Madero, en la bruma de una madrugada in blue
Colón es desalojado de la plaza que lleva su nombre.
Foto gentileza Graciela Fernández


Por Oscar Andrés De Masi
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Marzo 2017


Episodio 2: EL SOCIO DEL SILENCIO

¿Cómo no recordar aquella inquietante película canadiense del año 1978, protagonizada por Elliott Gould, Christopher Plummer y Susannah York? ¿Se acuerdan? El "socio del silencio" era, precisamente, quien aprovechaba la coyuntura de una acción reprochable, para obtener un provecho de dudosa moralidad.

Y pensando en el Monumento al Gran Almirante Cristóbal Colón, desmontado por decisión oficial sin ninguna justificación técnica ni artística ni urbanística, más de una vez me he preguntado quien pudo, como un "socio del silencio", haber sacado provecho de esta catástrofe patrimonial. Y la respuesta señala, inevitablemente, al escultor que, en reemplazo de la obra magistral de Arnaldo Zocchi, haya aceptado colocar una obra suya en el mismo sitio.

Por supuesto que no estoy atribuyendo al autor del conjunto de Doña Juana Azurduy y su mini-ejército verde... (y me refiero al color y a la dualidad de escalas de las figuras que integran este monumento: colosal para doña Juana y…liliputiense para el resto…) ninguna intención ni acción delictiva ni cosa semejante. Simplemente me pregunto si existe una "ética de los artistas", una "deontología del oficio", o alguna clase de elemental pudor, que suene como una alarma, cuando se trata de ubicar una obra propia, pero a costa del desalojo compulsivo de una obra ajena (hace poco asistimos a un hecho similar en un mural platense, perpetrado por un conocido decorador-de-ambientaciones-infantiles-que-ignora-entre-otras-cosas-la-perspectiva-y-la-proyección-de-sombras-como-recurso-pictórico-expresivo-y-simbolico)… Y si esa advertencia, que podríamos, provisoriamente, llamar "moral", no se hace todavía más intensa, cuando la obra desalojada ostenta una cualidad superior y pertenece a un artista de reconocida maestría… Y si esa misma alarma no debería sonar más fuerte aún, cuando la operación de retiro del monumento expulsado podría poner en peligro a la pieza… Y si, en fin, no debería ya sonar como una fanfarria, cuando todo ello ocurre en medio de un escándalo nacional…

Al parecer, ninguno de estos argumentos fue óbice para que el artista aceptara la encomienda y la ubicación de la obra. ¿Cometió algún delito? Sin duda que no. Pero ¿su conducta nos parece apropiada y ejemplar a la luz de otras perspectivas que no sean estrictamente normativas? Cada cual evaluará su respuesta.

Curiosamente, el autor del monumento de reemplazo ha obtenido una notoriedad bastante extraña: pese a que su obra ha logrado un scenario di potere simbolico, un emplazamiento privilegiado que una miríada de artistas de más renombre jamás consiguieron en nuestra ciudad (pienso, rápidamente, en Rodin, en Bourdelle, en Yrurtia, en Lagos o en Dresco), su nombre difícilmente es retenido. Yo mismo, en este preciso instante, no lo recuerdo. Una especie de amnesia selectiva se reitera como una maldición que, quizás, desde las eternidades de ultratumba, haya lanzado el mismo Colón… (No está demás recordar que, en Génova, es creencia de vieja data que existe un conjuro maldito asociado a Colón).

En cualquier caso, como un "socio del silencio", y seguramente sin proponérselo, el escultor de esta polémica Juana Azurduy y su extraño ejército en miniatura, ha sacado provecho (material e inmaterial) de la reprochable y escandalosa operación que finalizó con el retiro de Colón. Como ocurría con aquel inocente Eliot Gould, en la película que presta su nombre a este post.


Juana Azurduy y su ejército en miniatura aguardan el momento de su inauguración.
Foto gentileza Graciela Fernández


Nota: En el momento en que escribo este post, se hace evidente y va tomando conocimiento público el estado de defectuosa construcción y débil pátina de la estatua de doña Juana Azurduy, que he señalado en más de una ocasión durante mis conferencias. Se han encomendado informes técnicos al respecto, pero basta con observar el monumento para obtener una percepción empírica bastante clara del problema. Y mi reflexión me lleva (por vía de contraste y salvando las diferencias obvias), al mundo griego y a una de las siete maravillas del mundo antiguo que enlistó Filón de Bizancio en De Septem Obis Spectaculis: la estatua de Zeus en su templo de Olimpia. Dado que la pieza (obra de Fidias) estaba hecha de crisoelefantino, (es decir, marfil y láminas de oro), debía asegurarse este revestimiento a un bastidor de madera. Para evitar que la humedad del ambiente (que era alta en ese sitio) provocara alteraciones en el soporte (hinchazón y contracción), la madera se mantenía permanentemente aceitada. Incluso se dijo que esta tarea la realizaron durante mucho tiempo los descendientes de Fidias, para preservar la integridad del prestigio artístico de su ancestro. ¡Qué lejos están los estándares locales de semejante esmero aplicado a la preservación de la excelencia de una obra artística!







sábado, 11 de febrero de 2017

PRO-RETORNO DEL MONUMENTO A CRISTÓBAL COLÓN A SU SITIO: COM´ERA E DOV´ERA*



Desmantelamiento del Monumento a Cristóbal Colón. 
15 de junio de 2014. Foto OADM


*Justificación del título de estos posts
Cuando a comienzos del siglo XX colapsó el Campanile de la Piazza San Marco, en Venezia, hubo un debate acerca de qué hacer al respecto: ¿reconstruirlo?¿en qué estilo? ¿en lenguaje Liberty? ¿o tal cual era? Y el clamor popular que permitió su recuperación patrimonial se resumió en esta consigna que obedecieron los eximios restauradores italianos:

com´era e dov´era… como era y donde estaba…

Así queremos que ocurra con el monumento al Gran Almirante Cristóbal Colón.

Por Oscar Andrés De Masi
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Octubre/Noviembre de 2016


Figura de mármol, en un solo bloque, del Gran Almirante Cristóbal Colón, 
obra de A. Zocchi (Foto "Buenos Aires y sus esculturas").



Episodio 1: UNFORGIVEN

A los amantes del género cinematográfico western les resultará familiar este nombre. Es el título de una película de Clint Eastwood, del año 1992 (inducido Morgan Freeman en el reparto), cuyo argumento, postula la idea de que ciertas acciones son, precisamente, unforgiven, es decir, imperdonables. O, mejor todavía, que ciertas acciones no son susceptibles de exoneración. Es notable el registro semántico que la palabra denota en inglés, y que vincula el perdón con el olvido: lo imperdonable es lo inolvidable, lo que permanece en la memoria como un núcleo de indignación moral y como un motivo de reproche.

El injustificado retiro del Monumento al Gran Almirante Cristóbal Colón, tras su derribo y la exhibición fragmentada y a la intemperie de sus componentes escultóricos, como si fueran escombros de una demolición, todo ello es imperdonable.

Yo no sé de quien fue la idea de remover el monumento: si de un presidente extranjero de visita en Buenos Aires, como se dijo en su momento, o de nuestros propios funcionarios. A esta altura ya poco importa. Tampoco sé quien aportó las  eventuales justificaciones que, en nombre de la disciplina patrimonial, o de la técnica de conservación, o de la simple adulonería cortesana, pudieron hacer creer al Gobierno Nacional que estaba procediendo adecuadamente. Si bien hubo especialistas en restauración cercanos al proyecto, no actuaron en favor del bien patrimonial, en los términos que definen los documentos internacionales en la materia, sino todo lo contrario. La acción y la omisión son imperdonables.

El planteo falaz que algunos funcionarios del Gobierno Nacional hicieron del caso (que se desmontaba el monumento… ¡para restaurarlo!…o que corría algún tipo de riesgo estructural) también es imperdonable.

Tampoco sé por qué el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (en rigor, el dueño del espacio público de emplazamiento y, además, el dueño del monumento) cedió ante quienes se propusieron su retiro. ¿Por simple debilidad?¿Por falta de convicción? No lo sé. Pero es imperdonable.

La Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, que fue creada en 1938, precisamente, para identificar los bienes históricos y artísticos dignos de reconocimiento, de tutela y de preservación, y para protegerlos, nada dijo en contra de la decisión arbitraria y destructiva de remoción. Bien pudo haberlo hecho siendo que la Plaza Colón es el área de amortiguación natural de la Casa de Gobierno; y siendo que en otro caso del año 2012, en que se propiciaba el retiro del espacio público de una escultura célebre (El Pensador de Rodin) se opuso categóricamente (y puedo dar fe de ello porque yo participé de aquella reunión en mi calidad de Vocal Secretario del cuerpo colegiado… y voté contra la mudanza de la estatua). Al contrario, en las sesiones de su comité colegiado, la Comisión actuante en el año 2014 prefirió emplear el eufemismo de la "restauración " (sic) del monumento y el "seguimiento de las tareas" (sic), para evitar el trance políticamente incómodo, ya no de oponerse, sino, ni siquiera, de cuestionar con el rigor de los fundamentos patrimoniales, una decisión contraria a la integridad y a la autenticidad del monumento. A veces, y más aún en la Administración Pública, hacer lo correcto es incómodo. Pero los funcionarios no ocupan sus puestos para hacer lo más cómodo, sino para hacer lo correcto, en el marco de la ley y de las prácticas  administrativas vigentes. Este silencio de la Comisión Nacional de Monumentos, es imperdonable.

Es oportuno recordar que algunos vocales que integraban aquel cuerpo colegiado por entonces, permanecen impertérritos en sus asientos como una especie de  "elenco estable", que viene perdurando en la Comisión, merced a una destreza adaptativa comparable a la de los moluscos, cuando otean sobre las aguas la orientación de los vientos. De quien presidía el organismo en aquel momento nadie esperaba gran cosa, dada su ostensible inexperiencia en temas patrimoniales.

Cuando en alguna conferencia sobre este tema me han preguntado si conozco otro caso, más o menos reciente, en el resto del mundo, que se asemeje al caso del Monumento a Colón, suelo responder, sin vacilación, que si lo conozco. Y menciono la destrucción, en el año 2001, de los Budas colosales de Bamiyán, en Afganistán. Si bien, aclaro, los alcances destructivos de las dos operaciones son diferentes, (porque de los Budas dinamitados, nada quedó materialmente) ambas fueron  ejecutas por el poder gubernamental de turno, y su propósito es, en definitiva, análogo: removiendo el objeto artístico, el "semióforo", se pretende modificar la historia y anular una identidad. Porque toda acción destructiva del patrimonio monumental de los pueblos opera en el plano simbólico. Y la identidad es una construcción hecha principalmente de símbolos colectivos. También se me ocurre otro ejemplo casi inverso, en el derribo de las estatuas de Lenin y de Stalin, durante la caída del gobierno comunista en la Unión Soviética. Aunque en este caso, fueron acciones casi espontáneas de la propia sociedad, en un contexto de cambio de paradigma político, que no ya reconocía en aquellos personajes los rasgos de su identidad (y quizás tampoco antes fueran reconocidos, pero no era posible expresar el disenso con el "régimen oficial").

El sentido simbólico de la eliminación del Monumento a Colón va más allá del retiro de un conjunto de estatuas más o menos imponentes (y por cierto que lo eran), o del desplazamiento de un bien artístico más o menos magistral (y sin duda que lo era). La negación del "Colón-monumentado" es la negación del "Colón-histórico", con las implicancias de negación y distorsión de los orígenes mismos de América: un espacio de culturas plurales, descubiertas y conquistadas por otra cultura descubridora y conquistadora de complexión monolítica; un espacio de mestizajes y violencias, y donde las referencias culturales originarias se subordinaron sin remedio a las instituciones civiles y religiosas europeas. Yo no digo que esto sea bueno o malo: digo, simplemente, que así aconteció en un contexto epocal que ponderaba como virtuosas ciertas prácticas que hoy no estimaríamos del mismo modo. Y Colón representa y sintetiza todo ello, porque su presencia es también "originaria" en América, en el sentido de "originadora" de una cultura que , antes de él, no existía en este "mundo nuevo", y de la cual somos, todavía, el producto . A esto lo llamo identidad.

En el caso porteño de un "Colón-monumentado" por la colectividad italiana, en el topos uranos del antiguo lugar de desembarco de los inmigrantes de aquella nacionalidad (y de tantas otras), que llegaron en cantidades siderales y aquí se quedaron, el agravio a la identidad es doble. Es negar una referencia universal de la "italianidad", expresada en su figura histórica, quizás, más célebre. Pero de una "italianidad" trasplantada que, ya en el Centenario, se había hecho argentina y quiso ofrendar a Buenos Aires aquel monumento. El patrimonio material debe, pues, reflejar también la identidad de los grupos inmigratorios constructores de nuestra modernidad cosmopolita. Suprimir sus referencias de memoria en el espacio público, es, imperdonable.

Y plantear esa supresión, en el marco dialéctico  que se insinuó, de un supuesto conflicto entre identidades originarias esclavizadas (¡como si doña Juana Azurduy, consistente con su época y su rango social, no hubiera poseído su stock de esclavos!) e identidades invasoras o inmigratorias, además de un absurdo, es imperdonable.

El haber desoído sistemáticamente los reclamos fundados de diversas organizaciones civiles, y en especial de las asociaciones de la colectividad italiana, que llegaron hasta la Justicia, es imperdonable.



Monumento a Cristóbal Colón, grupo alegórico. 
(Foto "Buenos Aires y sus esculturas").


Aún hay más que decir, ahora en el plano estrictamente artístico, que suma al caso, loss upon loss, como se dijo en el El Mercader de Venecia: pérdida sobre pérdida. Me estoy refiriendo a la calidad artística del monumento suprimido, que había sido creado y ejecutado por Arnaldo Zocchi, patrocinado por el conde Antonio Devoto a la cabeza de la colectividad italiana, y cuyos componentes estructurales fueron realizados por el ingeniero Domingo Selva (quizás el estructuralista más famoso de América para entonces; autor, entre otras obras, de la cúpula de la Catedral de Lomas de Zamora y del edificio del Colegio Nacional de San Juan). Privar a la ciudad capital de la República de esta obra de arte y de ingeniería es imperdonable.

Cualquier comparación del monumento colombino porteño, con otros levantados en diversas ciudades del mundo a la memoria de Colón, sin desmerecer a estos últimos, revela con sobrada evidencia la superioridad de la obra de Zocchi, tanto por su escala y su deliberado emplazamiento, su concepción general, su lograda composición, su riqueza alegórica plasmada en su programa estatuario, los repliegues semánticos de su epigrafía latina, la solidez de los materiales y su técnica constructiva. Levantarlo fue una tarea compleja y costosa. También fue costoso desarmarlo… en vano. Y será costosísimo rearmarlo en la Costanera, como se ha sugerido. Este dispendio de los recursos del presupuesto público, que provienen de los impuestos de los contribuyentes, es imperdonable.

Hay, además otro aspecto que suele pasarse por alto, aunque algunos expertos atentos lo han advertido. Cuando hablamos del Monumento a Colón, solemos reducirlo al conjunto estatuario de mármol de Carrara, formado por

a) el basamento con sus figuras alegóricas,
b) la columna y
c) la estatua del Gran Almirante, esculpida en un bloque monolítico de Carrara, cuya extracción demoró ocho meses.

Pero, olvidamos que, en rigor, se trata de un dispositivo monumental complejo, integrado por:

a) el conjunto escultórico conmemorativo con sus tres componentes designados como a-b-c; y por
b) una cripta o bóveda también conmemorativa: en ella se guardaba una piedra etrusca donada por Italia, la urna (o cápsula del tiempo) con los objetos de la época de inauguración (periódicos, billetes, monedas, libros, y hasta dos rollos con películas). Ahora bien, dentro de esta bóveda de hormigón (ejecutada, como dije antes, por el ingeniero Selva), existía otro tesoro artístico cuyo destino ignoramos (aunque podemos imaginar): unas pinturas realizadas por el insigne pintor Francesco Paolo Parisi. Su pérdida, reciente o anterior, también, es imperdonable.

De Parisi digamos, de paso, que fue el autor del bellísimo "pergamino inaugural" del monumento, que firmaron las autoridades y los miembros del Comité patrocinador, y que contiene valiosa información en su texto, cuya caligrafía es no menos artística.



Monumento a Cristóbal Colón, grupo alegórico. 
(Foto "Buenos Aires y sus esculturas").

Un último comentario que dejo, de momento, enunciado como una pregunta, sin entrar en los detalles de la crítica plástica: ¿tiene el monumento colocado en reemplazo de Colón mejores calidades artísticas (concepción, escalas, composición, programa iconográfico, nobleza de materiales, incluyendo la pátina de bronce,  etcétera)?

Y otro interrogante: aún reconociendo sin retaceos el papel histórico de la valiente capitana Juana Azurduy de Padilla: ¿tiene sentido su ubicación en ese lugar, destinado ab initio para la obra de Zocchi, denominado como Plaza Colón, en el arranque mismo del Paseo Colón, en el punto en que tantos inmigrantes italianos, como dije antes, pisaron per la prima volta, el suelo de su nueva Patria? No olvidemos, una vez más, que el lugar de emplazamiento formaba parte de la integridad y la autenticidad programática del bien patrimonial desmembrado.


Si la respuesta a estas dos últimas preguntas fuera un rotundo "no", también allí habría una acción imperdonable.



Los componentes escultóricos del Monumento a Cristóbal Colón, una vez desmantelados.
 15 de junio de 2014... tan perplejos como cualquier observador con sentido común.
(Foto OADM)



martes, 17 de enero de 2017

BECA DEL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES OTORGADA A UN PROYECTO RELATIVO AL PATRIMONIO ESCULTÓRICO DE SAN ISIDRO



Monumento a B. Mitre en la plaza principal de San Isidro, obra de Arduino, 1910.

 Foto OADM (2013)


Por Imafronte
Enero 2017

El Fondo Nacional de las Artes ha otorgado, en la categoría Patrimonio y Artesanías, una beca de la convocatoria del Bicentenario, al experto en patrimonio monumental argentino, Dr. Oscar Andrés De Masi, por su proyecto de investigación acerca del Patrimonio escultórico y conmemorativo de San Isidro.

Dicha investigación se enmarca en los temas relativos a estatuaria monumental de la Argentina, y muy especialmente de la ciudad de Buenos Aires y los partidos del conurbano, que OADM viene desarrollando desde hace ya treinta años, y en los cuales contó, originalmente, con la guía de Alberto de Paula y de Carlos Duchini, entre sus principales maestros en la disciplina patrimonial.

En este caso, se trata de un trabajo que cuenta con la colaboración, en el relevamiento de campo,  de la arquitecta Marcela Fugardo, y que encuentra apoyo documental, bibliográfico y hemerográfico en las colecciones del Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal de San Isidro "Dr. Horacio Beccar Varela"- Quinta "Los Ombúes".

Por su parte, el Dr. Eduardo Tenconi Colonna, actual Regente de la Escuela Nacional de Museología, ha volcado en  un texto valorativo, su opinión favorable a la tarea emprendida, su originalidad y su metodología histórico-crítica e iconológica. En este último aspecto, el abordaje de De Masi se reconoce tributario de las miradas teóricas de Cesare Ripa, de Erwin Panofsky y de George Didi-Huberman, entre otros autores. Por otra parte, De Masi ya ofreció avances de su investigación en conferencias pronunciadas en la Quinta "Los Ombúes" , en un texto publicado en la Revista del Instituto Histórico Municipal de San Isidro, en dos episodios de la serie Planeamos tu día (postales desde otra mirada) rodada para BACUA, y en varios docu-clips y posts de sus blogs. Otro de los aportes concretos de esta tarea ha sido, además, la inclusión del Monumento del Centenario (el Águila) emplazado en Martínez, en el listado de declaratorias nacionales que prepara la Comisión Nacional de Monumentos (ver post de fecha 19 de agosto de 2016).

Nunca antes se acometió en San Isidro semejante tarea de relevamiento integral de sus esculturas conmemorativas y artísticas, de sus esculturas subordinadas, de su placario memorial y su lapidario, todo ello en espacios públicos o semipúblicos o expuestos a la contemplación pública.

El partido de San Isidro exhibe, como pocos del Gran Buenos Aires, una riqueza en esta materia patrimonial que ameritaba su relevamiento, su análisis riguroso, su re-semantización y su difusión. De ahí que corresponde aplaudir esta decisión del Fondo Nacional de las Artes.


Busto del Dr. Adrián Beccar Varela, en la plaza principal de San Isidro, obra de Balvi, 1934.
 Foto Archivo General de la Nación