La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

viernes, 2 de febrero de 2018

TREINTA AÑOS DESPUÉS DE UNA MEMORABLE EXHIBICIÓN DE ARTE SACRO EN SAN ISIDRO.


Por Oscar Andrés De Masi
Para Viaje a las estatuas
Febrero de 2018

Tengo ante mi vista el prolijo catálogo de la Muestra diocesana de Arte Sacro en San Isidro, que ocurrió entre el 2 y el 11 de diciembre de 1987. Vale decir que hace pocos días se cumplieron  treinta años. Es oportuno recordarla, por el esfuerzo que implicó y por la calidad de las obras expuestas, que, como señala el P.Daniel Estivill en el Prólogo, pertenecían tanto a instituciones de la Iglesia como colecciones privadas o a artistas plásticos vinculados a la diócesis de San Isidro. Cabe agregar que algunas piezas pertenecían, también, al Museo Pueyrredon. Continuaba señalando el prologuista que "todas y cada una de ellas son significativos testimonios de fe según distintos momentos históricos, y constituyen una parte del patrimonio cultural de nuestra sociedad que hoy se pone al servicio de la evangelización. La contemplación de tan admirables expresiones del arte y de la fe nos hace tomar conciencia de la importante herencia religioso-cultural que nuestra generación ha recibido y es al mismo tiempo un desafío a la creatividad de los artistas de hoy…"

La exposición tuvo como marco protocolar y pastoral, la visita al país del Papa Juan Pablo IIº, y movilizó una cantidad de voluntades y acciones. La Comisión organizadora estaba integrada por el Obispo Jorge Cassaretto y, como presidente ejecutivo, el ya mencionado P.Estivill. También formaban parte operativa de la comisión el Dr.Raúl Crespo Montes (fallecido este año), la Sra Carmen Menéndez y la Sra.Beatriz F.de De la Orden. Los vocales eran el Dr.Aníbal Aguirre Saravia (reconocido iconógrafo argentino), el Arquitecto Alberto Bellucci (académico y director por muchos años del Museo Nacional de Arte Decorativo), el Arquitecto Luis Bianchi, el Señor David Bo, el Señor Roberto Taylor, y las señoras Edda Mauro, Marta Saggese, María Valera y Susana Villamil.

Entre los promotores de la exposición se contaban la Comisión Diocesana de Arte Sacro, el Movimiento de Acción Comunitaria y la Fundación San Isidro. El catálogo fue costeado por el Banco de Galicia y Buenos Aires, y los seguros de las obras fueron gestionados por  R.C.& G. S.A.(Rodriguez, Guevara y Crespo).

Las obras expuestas (que abarcaron los rubros Pintura, Imaginería y Platería) fueron prestadas por sus propietarios: Abadía Benedictina de Santa Escolástica, Mario Arrigutti, Arq.Lorenzo Barra, Arq.Luis Bianchi, Dr.Ramiro de la Fuente, Pbro.Santiago Dithurbide, Pbro.Ignacio M. Dodds, Familia Espina, Dr.Alfredo Lisdero, Sr.Ernesto Manili,  Sra.Edda Mauro, Sr.Roberto Miranda, Museo Pueyrredon, Obispado de San Isidro, Parroquias de la Catedral y de San Marcelo, Seminario Diocesano, Dr.Ernesto Olivera, Sr.Alberto Oteiza Quirno, Sra.Susana Pereda de De Bary, Sr.Mario Jorge Sackmann, Sra.Martha Lima de Scalabrini, Sra.María Seeber de Pereda, Sra.Ana María Strazzolini de Rosenberg, Vicaría de la Cultura de la diócesis de Morón.

Las fotografías del catálogo fueron producidas por Caldarella & Banchero; y la composición e impresión se realizó en el Instituto Salesiano de Artes Gráficas de Buenos Aires.

Dejamos para el final la mención de la Galería de Arte que fue sede de la muestra: la Galería del Buen Ayre de la Sra. Carmen Menéndez, ubicada en la avenida Del Libertador 14.350 de la localidad de Martínez.

El catálogo registró un total de 43 piezas: 16 pinturas (entre ellas, una tabla del siglo XIV), 23 piezas de imaginería (siglos XVII, XVIII, XIX y XX) y 4 objetos de platería (estas últimas, de los siglos XIX y XX).

De momento, y a la vista del catálogo, sólo estamos en condiciones de hacer referencia descriptiva e iconológica de las pocas obras  que han sido fotografiadas. Vale la pena que nos detengamos en  algunas de ellas.

1.Ya en la cubierta, nos impacta la Imagen procesional de San Isidro Labrador, del siglo XIX, hecha en madera policromada, aureolada en plata. Su altura es de 1,13 m. Pertenece al Obispado de San Isidro y se custodia en la Catedral. Se ha popularizado como ilustración en las cubiertas de la revista del Instituto Histórico Municipal. Lleva el número de catálogo 35. Se trata de una imagen convencional de San Isidro Labrador, que ofrece dos atributos: en su mano derecha empuña la aguijada con la cual realizó el llamado "milagro de la fuente", y en la mano izquierda, la reja del arado que identifica su tarea como labrador (aunque el aspecto sea más bien el de una espada…). Luce las características ropas pardas, aunque con detalles cortesanos como los bordados  y botones dorados. La camisa, de mangas largas y anchas, abotonada y ceñida por un cinturón, lleva golilla. Y calza borceguíes. La base de la talla también remite en su textura y color al terreno de labranza. Quizá se trate de la representación del momento mismo del célebre milagro. Para quienes se interesen en los aspectos compositivos de esta imagen, les sugiero que presten atención a las lineas diagonales convergentes trazadas por los útiles de labranza, y el acompañamiento direccional en paralelo de la pierna izquierda (y el antebrazo derecho) respecto de la aguijada, y de la leve inclinación de la cabeza con relación a la punta del arado.

 



2.Impacta, también, la pieza número 8, una Virgen con el Niño y la Cruz, del siglo XVIII, de la escuela cuzqueña y con fuerte influencia española. Se trata de un óleo sobre tela de 1,30 m. x 1,30 m., perteneciente a la Parroquia de San Marcelo del Obispado de San Isidro. En el centro aparece la Virgen Victrix Sancta Spes Mater (= Vencedora y Santa Madre de la Esperanza) que sostiene en su regazo al Niño Jesús, el cual exhibe la Cruz como Árbol de la Vida y bendice con la mano derecha.

El conjunto de la Madre y su Hijo (el Verbo hecho carne, Vero caro factum est), está rodado por siete figuras encerradas en anillos, que aluden a la correspondencia simbólica entre la Cruz  (Árbol de Salvación) y los Árboles que en el Antiguo Testamento se asocian a la Sabiduría Divina. Además, por entre las nubes, asoman dos querubines con alas color carmín.



El programa iconográfico echa mano al lenguaje de la emblemática tardobarroca. Vemos, al pie de la Cruz, y como sometidos por ella, a diversos pueblos paganos del Orbe terrestre: uno de ellos ¿es un indígena americano, luciendo penacho de plumas? ¿otro de ellos es un morisco? Al pie, sobre una filacteria desplegada se lee la inscripción latina Sic pereant omnes inimicitur Domine Iudie (= Así perezcan todos los enemigos del Dios de los judíos).

3.Quiero mencionar también, de la colección de Roberto Miranda (a quien hemos tenido muy presente este año por haber restaurado por encomienda de María de los Remedios Olivera Beccar Varela, los muebles del antiguo comedor, felizmente recuperado, de la Quinta "Los Ombúes"), un Angel de la Pasión, talla italiana del siglo XIX, policromada, con ojos de vidrio y paño de pureza y alas esculpidos y dorados a la hoja, cuya altura es de 0, 51 m. La obra es de un excepcional pathos y expresionismo: el ángel sostiene en su mano derecha una cruz y, ante la contemplación del misterio de la Pasión implícito en ella, esboza una mueca de dolor anticipado con su boca entreabierta, ceño y ojos. Lejos de un hieratismo impersonal o estereotipado, el ángel ofrece los rasgos individuales del pequeño modelo que debió posar para el escultor (a diferencia de los imaginemos y "santeros" coloniales y postcoloniales en el medio hispanoamericano, que tallaban de memoria y sin modelo).


4. Un crucifijo del siglo XVIII, (número de catálogo 24), de rasgos lusobrasileños, con su Cristo tallado en madera y aplicación de rubíes a modo de gotas de sangre. La cruz y su pie son de jacarandá. Las cantoneras con forma de tarjas, de plata, rematan los brazos de la cruz. Las ráfagas y resplandores aureolan a la cruz y al crucificado. También es de plata la cartela o filacteria con la inscripción I.N.R.I. Al pierde la cruz, en lugar de la consabida calavera del Gólgota, aparecen dos corazones  finamente labrados en plata. La altura total de la pieza es de 1,20 m. Se lo indica como "colección particular" y me parece que pertenece a la colección Olivera.


5.No quiero omitir una mención a la pintura realizada en tinta multicolor sobre madera que lleva por título Descendimiento de la Cruz y cuyo autor, Jorge Gonzalez Badiali, obtuvo con ella el Primer Premio de la Bienal de Arte Sacro de Morón en 1986. Sus dimensiones son 1,00 m. x 1,00 m. y pertenece a la Vicaría de la Cultura de la diócesis de Morón. Un ejemplo de arte contemporáneo que se enhebra en la mejor tradición de la pintura sacra, con alguna influencia bizantina y románica.


 A treinta años de aquella singular exposición de Arte Sacro en San Isidro, no podemos sino dedicar un recuerdo elogioso y agradecido a sus promotores, organizadores y participantes, y también al público que prestó su atención a las obras y manifestó su sensibilidad estética. Y el episodio cobra un doble valor este mismo año, cuando una obra señera de la arquitectura argentina de vanguardia (que es lo mismo que decir, del arte argentino) situada en Martínez (me estoy refiriendo a la Iglesia de Fátima) ha sido objeto de una intervención en su fachada, ajena a su voluntad de forma original e inexplicable en términos de la estética de ese monumento nacional… Treinta años después, el retroceso sanisidrense en materia de Arte Sacro, es de una lamentable evidencia.



lunes, 8 de enero de 2018

RECTIFICAMOS UN GRUESO ERROR DEL DIARIO "LA NACIÓN" RESPECTO DE LA ESTATUARIA MONUMENTAL PORTEÑA


Por Oscar Andrés De Masi

Ya en alguna oportunidad nos referimos a la dudosa calidad de la información que, en general, traen los grandes diarios en materia de patrimonio monumental. Con señaladas excepciones (Claudia Peiro y Judith Savloff, entre otras cronistas), los medios de circulación nacional no se caracterizan por la inerrancia de sus afirmaciones en esta materia, ni por el chequeo de la data que aportan algunos entrevistados.

Ante este caso estamos. Una interesante nota del periodista D.Gigena aludió a declaraciones de quien preside, actualmente, la Comisión Nacional de Monumentos, quien señala, con grueso yerro, que la escultura monumental más antigua de la Capital es el Falucho de Correa Morales... Nada más lejos de lo correcto, por más que la escultura en cuestión haya sido el primer monumento escultórico ejecutado en el país por un escultor argentino (haciendo excepción de la estatua del Almirante Brown realizada por el malogrado Cafferatta, pero en Italia). Ello motivó la carta que dirigí al diario por vía del "correo de lectores" (aunque debo aclarar que no soy lector, ni de ese diario ni de ningún otro diario nacional) y que, a fuerza de insistencia, fue publicada el pasado martes 19 de diciembre de 2017.

Compartimos con Ustedes su texto, no sin antes recomendar, amistosamente, a las autoridades de la Comisión Nacional de Monumentos ¡qué consulten las fuentes históricas antes de expresarse en materias que conocen poco y mal! Y a los periodistas les recomendamos chequear adecuadamente la data, ya que el hecho de que la provea un funcionario público al frente de un organismo cultural… no garantiza su exactitud. Quizá, más bien, todo lo contrario, habida cuenta de quienes son, en "el país de los globos amarillos", los funcionarios de las áreas culturales…

He aquí la carta: Como se decía en el teatro inglés de antaño... behold!...


Buenos Aires, 12 de diciembre de 2017

Señores diario "La Nación"
Cartas de Lectores

De mi consideración:

Con relación a la nota del Sr.D.Gigena ("Debate monumental: más que una travesura de un grupo de artistas") deseo señalar, para una correcta información de los lectores, un error, por cuanto la estatua de Falucho, inaugurada en 1897, no es la más antigua de Buenos Aires, como se afirma. Son anteriores: la Pirámide de Mayo intervenida por Prilidiano Pueyrredon en 1856 con esculturas de Dubourdieu, la estatua del Gral. San Martín de Daumas (1862), la estatua del Gral.Belgrano de Carrier-Belleuse (1873), la estatua de Mazzini obra de Monteverde(1878), la de Alsina obra de A.Millet (1882), la de Lavalle de P.Costa (1887), etc. Quizá la entrevistada quiso decir que el monumento a Falucho fue el primero ejecutado en el país por un escultor argentino (Lucio Correa Morales).

Atentamente

Dr.Oscar Andrés De Masi
Ex Vocal Secretario de la Comisión Nacional de Monumentos
Ex Regente de la escuela Nacional de Museología

Editor del blog http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar



sábado, 30 de diciembre de 2017

COMENTARISTA INVITADA: LA DRA. SONIA BERJMAN NOS HACE LLEGAR ESTE DOCUMENTO ACERCA DEL PATRIMONIO EN PELIGRO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.

Buenos Aires: el patrimonio en peligro
El que calla, otorga


Por Sonia Berjman, historiadora urbana


Sonia Berjman fotografiada por Leonora Lacerda

Si la Gioconda fuera argentina luciría, al menos, así:


Muchos de los edificios, monumentos, parques y avenidas que conforman una ciudad son obras de arte que deben respetarse como tales.

El 9 de junio de 1942, poco tiempo después de que se fundara la Comisión Nacional de Monumentos, ésta declaró a la Plaza de Mayo como Lugar Histórico Nacional, al mismo tiempo que a la Plaza San Martín. Aquellos próceres de la preservación del patrimonio lo hicieron en la creencia de que las leyes serían respetadas en los tiempos por venir y en la absoluta seguridad de que la Historia debe estar presente más allá del tiempo de una generación. Se trataba y se trata de que se preserven los hechos que nos conformaron como sociedad. 
Hace pocos días, y por intermedio de los medios periodísticos, me entero de una supuesta “puesta en valor” de la Plaza Fundacional de la ciudad. Ya en varias Cartas de Lectores publicadas en el año 2006 a raíz del irracional proyecto de entonces de convertirla en una plaza municipalista española de la Edad Media de apariencia postmo, me referí al atropello a nuestro patrimonio.

Decía entonces:
La imagen que vive en el inconsciente colectivo argentino desde hace cuatro generaciones es la de la Plaza de Mayo actual: la remodelación de Carlos Thays cuando la apertura de la Avenida de Mayo en 1894. No es posible remodelarla, sino que hay que restaurarla”.

En aquellos momentos, hasta la prensa especializada extranjera se ocupó de asombrar al mundo divulgando la barbaridad que se estaba por cometer en esta ciudad del Sur de América, como la Historic Gardens Review de Londres. La reacción actual a este proyecto de cambio de un lugar histórico protegido por ley en su integridad será muchísimo más amplia y contundente.

Estos cambios que se pretenden introducir a nuestra ex Plaza Mayor, el “escenario de la vida argentina” -cómo titulamos un libro que con su historia publicamos hace décadas- deben hacerse con la anuencia de la mencionada Comisión. Desconozco si se ha seguido ese procedimiento legal. Si la consulta hubiera existido, y hubiera sido aprobada, la Comisión tiene la obligación de informar a la población dando a publicidad el informe técnico completo y fundamentado que avale estos hechos, firmado por los profesionales que hubieran intervenido. Si el Gobierno de la Ciudad está efectuando los trabajos sin el permiso de la Comisión, está actuando en una doble ilegalidad.

La Plaza de Mayo no es de nadie en particular y es de todos los argentinos colectivamente. Es el lugar más sagrado de la civilidad argentina. No se la puede atacar con continuos cambios que la alteren físicamente. ¿Por qué hay que cambiar su fisonomía, su diseño y su vegetación? ¿Quién se cree mejor paisajista que Carlos Thays? Quienes atentan contra el patrimonio ¿conocen las leyes vigentes? ¿Han hecho una consulta nacional a especialistas sobre esta transformación? ¿Han leído los libros con su historia secular? ¿O se creen tan soberbios que pueden alterar lo que es de todos los argentinos porque se les “da la gana”? ¿o hay otras cosas por atrás que no conocemos?

El primer libro que se editara sobre “Los monumentos y lugares históricos de la Argentina” (1948, por Carlos Vigil), se inicia, precisamente, con la Plaza de Mayo, dándole a este bien el primerísimo lugar que ocupa dentro del patrimonio argentino.

La Plaza de Mayo, como jardín histórico que es, tiene el carácter de obra de arte, significada por cada uno de nosotros y por todos los acontecimientos históricos que allí se conjugan.
Por sus valores materiales e intangibles, también cuenta con la protección municipal que le da su inclusión en el APH N° 1. Al respecto, el Código de Planeamiento Urbano, en su Sección 5, 4.1.2.2.1. establece:

“En el espacio propio de la plaza de Mayo sólo se permitirán trabajos de conservación y mantenimiento de los elementos preexistentes. Todo proyecto modificatorio deberá contar con visado previo del Consejo y aprobado por Ley.
a) Aceras y calzadas: Se mantendrán las dimensiones actuales de las veredas. Las aceras de piedra original deberán conservarse reponiendo las faltantes con materiales similares, previa aprobación del Consejo. Las restantes serán de mosaico calcáreo tipo vainilla color blanco.
(…)
e) Forestación: La conservación, reposición y renovación de las especies vegetales existentes se hará atendiendo no sólo a razones paisajísticas sino también históricas y tradicionales para lo cual deberá darse intervención al Consejo".






Me ha tocado ser testigo de la tortura y el asesinato de muchos bienes patrimoniales, entre otros casos criminales cito a los siguientes: 

Invito a los lectores a buscar y anotar las fechas de cada suceso pues deberían ser inolvidables hitos de lo que NO hay que hacer:

a. la conversión del otrora majestuoso edificio del Mercado de Abasto Proveedor en un shopping dejando sólo su cáscara exterior y atiborrado sin piedad su catedralicio espacio interior; al tiempo que se “ampliaba” el estadio de Boca Juniors, otro ejemplo señero de la ingeniería argentina en el mundo; las dos obras del Estudio Delpini, Sulcic y Bes.

b. los silos Bunge y Born hechos polvo, 

c. la plaza Perú “más limpia” luego de la demolición de su elemento central. Esta es la única obra pública de Roberto Burle Marx en el país, pero, ni así el Intendente Domínguez la respetó.

d. la avenida-parque General Paz, admirada como una de las mejores del mundo, sustituida por una vía rápida sin el más mínimo diseño y con la pérdida de su vegetación espectacular,

e. el vaciamiento interior de la Casita del Botánico (otrora oficina de la Dirección de Paseos y a la vez vivienda familiar de la familia Thays) destruyendo –de paso, cañazo- la oficina del paisajista y Director de Paseos con sus muebles originales Luego colocaron unos cartelitos en las puertas pidiendo que el público las cuide… ¡porque son históricas! ¿humor negro?

f. la desaparición del magnífico marco semicircular de la Plaza Italia formado por las entradas de la Sociedad Rural, el Zoológico y el Botánico,

g. la “mudanza” de monumentos y obras de arte en contrario a lo que se aconseja pues cada obra establece un diálogo con su entorno y resignifica el espacio,

h. traslado de árboles como si fueran floreros de un living,

i. el costoso “aggiornamento” que un ex vicepresidente de la Nación infligió a su transitorio despacho en el Congreso Nacional (y su posterior recuperación),

j. la avenida 9 de Julio desfigurada por un Metrobús que no es otra cosa que carriles exclusivos de transporte público,

k. ahora perderemos la Costanera Norte por la ampliación del aeroparque (en los tres ejemplos viarios mencionados participó como paisajista Carlos León Thays II),

l. la Villa Roccatagliata convertida en un mísero ratón entre las fauces de un gigantesco felino de hormigón,


m. el descuartizamiento del monumento a Colón como el de un actual Túpac Amaru y la demolición de su basamento a pico y pala (más un martillo neumático para facilitar el trabajo) como Tutmosis III quiso desaparecer las imágenes de Hatshepsut (y ya que estamos, arrasemos también a la Plaza Colón hace poco tiempo declarada MHN junto al remarcable conjunto de la Casa Rosada y al Parque Colón y al Paseo Colón y hasta el nombre que llevan desde hace una centuria y cuarto), y al patrimonio arqueológico que subyace en esa área,


n. luces led de colores proyectadas de noche sobre ciertas estatuas impidiendo la cabal percepción de sus materiales originales proyectados por los escultores (como el blanco mármol de Carrara),

o. importantes monumentos ennegrecidos como chimeneas cubiertas de hollín,

p. el loco e increíble y patético desmadre del Zoológico (y como siempre se aprovecha el 2 x 1 liquidemos también a los animales),

q. la apariencia de carpa de circo del Palais de Glace con su nueva pintura exterior,


r. el Planetario como feria de diversiones cósmicas-marcianas (sumado al daño que la iluminación artificial produce en la flora y fauna del parque),


s. la “modernización” de la entrada del Jardín Botánico por Avenida Santa Fe,



t. el único pabellón de Centenario que nos queda ¿devendrá en el SUM o en un mini shopping de las cuatro torres que se construirán en donde había un hermoso jardín del Regimiento N.° 1 Patricios?

u. las continuas “puestas en disvalor” de las plazas porteñas, alterando el diseño original, suplantando el mobiliario histórico, sin respetar ni cuidar a la vegetación existente, introduciendo actividades incompatibles con una obra de arte,

v. las sucesivas intervenciones en un mismo espacio verde, despilfarrando el dinero de todos -ejemplos de dos escalas diferentes: plaza Emilio Mitre y plazoleta Portugal-, con intervalos de pocos meses entre una y otra,

w. la Plaza Seeber (obra maestra de Benito Carrasco) convertida en una caricatura de un parque navideño del hemisferio norte,





x. nuestro patrimonio arbóreo está siendo diezmado de manera sistemática en todas las comunas. En los últimos años el GCABA está destruyendo nuestros árboles de alineación, de plazas, estaciones de ferrocarril y bulevares, por mutilación, mochado, tronchado, terciado y tala. No se salvan ni el bello jacarandá, ni el añoso aguaribay, ni el magnífico ombú, ni siquiera los árboles históricos. 

y. y ahora, la Plaza de Mayo se transforma siguiendo un proyecto desconocido cabalmente por la sociedad. En años pasados la hemos defendido de similares ataques y hemos logrado conservarla… hasta hoy… 

Además de los desproporcionados gastos en dinero que este tipo de obras conllevan y que los solventamos entre todos, por la ignorancia y la soberbia de momentáneos funcionarios, y por profesionales cómplices de esos hechos delictivos, estamos cada día perdiendo nuestra identidad como pueblo al que los bienes materiales e intangibles conforman.

Vamos perdiendo a Buenos Aires ya que el balance favorece ampliamente a los destructores culturales, pues a algún que otro logro aislado -como el salvataje de la Plaza Intendente Alvear- le siguieron injustas y millonarias demandas judiciales a los vecinos que queremos conservar lo que es nuestro. Tal vez hayan creído y todavía crean que vamos a callar y dejar que la ruina caiga sobre nuestro patrimonio cultural. Sirvan estas palabras para demostrarles lo contrario. 

Somos muchos quienes donamos nuestra energía, nuestro conocimiento, nuestro tiempo y nuestras ganas a los funcionarios de turno para asesorarlos en los temas específicos que desconocen y les decimos que no vamos a bajar los brazos dejándolos actuar incorrectamente, sino que alzaremos nuestras voces documentadas para informar sobre lo que está pasando. 

¡Y pensar que hay todavía quienes quieren presentar a Buenos Aires para integrar la Lista del Patrimonio de la Humanidad! ¿Con sus principales valores subvertidos? ¿Al tiempo que la mayoría de las ciudades del mundo están tratando de proteger su pasado?

Las huestes de Atila siguen asolando el suelo patrio, robándonos la riqueza que es de todos nosotros, aquel “verdadero pueblo” al decir de Sarmiento cuyas premonitorias palabras tienen más actualidad que nunca: Civilización o barbarie.

Escribo estas líneas con el dolor a flor de piel que me provoca tanto desatino. Esperemos que esta vez sólo sea una confusión momentánea y que el arrepentimiento envuelva a los responsables de este atropello, devolviéndole la vida al patrimonio atacado, abonando los culpables con el dinero de sus propios bolsillos la tan necesaria vuelta atrás.  

Y, además, que los funcionarios que tienen que proteger todos estos bienes, se pongan las pilas y trabajen como deben. Hace un año y medio que solicité a la Comisión Nacional de Monumentos la declaración del conjunto de los parque diseñados y construidos por Carlos Thays, con la adecuada fundamentación. Dicen que están trabajando…infinitas reuniones pero ningún resultado concreto.

La Ley 4830, promulgada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en diciembre de 2013, establece las penalidades que deberán sufrir quienes destruyan el patrimonio cultural de la ciudad. En realidad, estuvo pensada para castigar a los vecinos, turistas, profesionales y empresas que arruinan lo que se debe preservar. Pero ¿y si los que lo destruyen son los propios funcionarios del gobierno -sea este local o nacional o ambos en conjunto-, deberían tener esas mismas penas o, dado que son responsables de cuidar lo que es de todos por nuestra delegación ciudadana de poder (y encima les pagamos sueldos), otras más agravadas? 

Los organismos creados ad hoc (como la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y Bienes Históricos; la Dirección de Interpretación Urbanística; la Dirección de Patrimonio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, así como los respectivos de cada provincia argentina), deben respetar y hacer respetar, cuidar, proteger, restaurar, los bienes patrimoniales bajo su tutela y no -como estamos viendo- destruirlos y avasallarlos.

Por ejemplo, ante los desmanes largamente anunciados por disolventes sociales a realizarse en la Plaza Congreso en estos días, ¿no hubiera sido esperable que esos organismos solicitaran un vallado efectivo y una guardia realmente preparada alrededor de ese Lugar Histórico Nacional para proteger su integridad, la de la vegetación, de las estatuas y monumentos, del mobiliario urbano? NADIE tiene el derecho de devastar lo que es de todos.

Una sociedad que destruye su basamento material, cae en el vacío: los edificios o parques o centros históricos son los documentos del pasado que fueron dando forma a nuestra identidad como Nación. Otros bienes intangibles nos proveyeron de principios morales que no debemos olvidar, sino honrar y enaltecer con nuestro accionar cotidiano.

¿PARA QUE SE DICTAN LEYES QUE LUEGO NO SE CUMPLEN?

NO PERTENEZCO A NINGÚN PARTIDO POLÍTICO.

SÓLO AL PARTIDO DEL PATRIMONIO

Diciembre de 2017
Agradezco la colaboración de Graciela Fernández, Marcelo Magadán, Mario Chiesa, María Angélica Di Giácomo, Santiago Pusso, María del Carmen Magaz y a mi nieta que me enseñó como “poner en valor” una obra de arte.



domingo, 17 de diciembre de 2017

COMENTARISTA INVITADO LIC.IGNACIO BRACHT


Ignacio Bracht en la Villa de Olmedo.

Algo más acerca del monumento a Colón...
Para Viaje a las estatuas, diciembre 2017

Hace poco más de cuatro años, en los últimos día de mayo de 2013, un sábado frío, por la tarde, sin ningún anuncio previo, como si sucediera un secuestro clandestino, comenzó el desmantelamiento de la estatua de Cristóbal Colón de la Plaza y el paseo que llevaba su nombre, como el de la avenida, por orden de la entonces presidente de la Nación Cristina Kirchner, y ejecutado por el Secretario General de la Presidencia, el amanuense Oscar Parrili. De manera arbitraria, discrecional y violentando una ley Nacional, argumentando una supuesta defensa de un indigenismo de cabotaje, inspirado en la prédica de Hugo Chávez, que removió en Caracas la estatua del Gran Almirante y calificó a éste de "genocida", la presidente inició el descuartizamiento del maravilloso y bello complejo escultórico, obra del genial artista florentino Arnaldo Zocchi, y que fuera donada por la colectividad italiana en la Argentina con motivo del Centenario de 1910, inaugurada con pompa en 1921 por el entonces presidente don Hipólito Yrigoyen. En su reemplazo Cristina Kirchner hizo construir un monumento a la heroína de la Independencia doña Juana Azurduy de Padilla, mediante una donación de un millón de dólares del presidente boliviano Evo Morales. En su simplismo ideológico Cristina Kirchner quiso sustituir en lo simbólico a uno por otro, siendo que ambas figuras hicieron a nuestra historia, surgida del mestizaje cultural y de sangre -la propia Azurduy era mestiza- , que gestaron en América un genuino mundo nuevo.

En Carta de los Lectores del 2 de julio de 2013 del diario La Nación, con el título de "AUSENCIAS", manifesté mi rechazo a tan brutal acto de atropellar sin más el patrimonio histórico y cultural de la Ciudad de Buenos Aires, lo que ya había escrito en un artículo de Opinión, página 21, en dicho matutino el sábado 1 de julio de 2013, llevando por título "LA INFRUCTUOSA TAREA DE REFUNDAR LO IMPOSIBLE".

De nada valieron las presentaciones judiciales de distintas ONG´s dedicadas a salvaguardar el patrimonio y Asociaciones italianas en la Argentina para que el desguace no se llevara a cabo hasta su totalidad, quedando esparcidas sus piezas en el suelo de manera humillante durante meses. También, y hay que decirlo con claridad, el gobierno nacional contó por entonces con la pasividad del por entonces gobierno porteño de la Ciudad Autónoma que no recurrió a la justicia y a la Corte Suprema, como debería haberlo hecho en defensa del patrimonio de la ciudad, propiedad de sus habitantes.

Así, el atropello cultural se consumó ante la gran indiferencia de las autoridades locales y de la sociedad, salvo excepciones.

Juana Azurduy fue emplazada en 2015, pocos meses antes de abandonar el poder Cristina Kirchner. Hoy dicho monumento fue desplazado frente al histórico edificio que fuera sede del Correo, devenido en Centro Cultural CCNK, y Colón fue puesto nuevamente de pie hace pocos días frente al Aeroparque, en la Costanera Norte, en el Espigón del Hidroavión. Creo que Colón debería haber retornado al lugar  desde el cual nunca debió removerse, recuperando la cripta, hoy ya perdida, en la cual se asentó el complejo escultórico en su origen. Pero las cosas son como son en el país de la arbitrariedad, como norma. Sólo debemos esperar y exigir al Gobierno Nacional  y al de la Ciudad que, toda la estructura escultórica sea dignificada en valor, preservación, seguridad para que no sea vandalizada, y realizando un público desagravio a la figura de Don Cristóbal Colón, quien cuando puso su pie en América en 1492, produjo un cambio copernicano en la Humanidad y su Historia, e hizo del continente americano, con sus luces y sombras, un Nuevo Mundo que se extendió a la propia España y a toda Europa, y más allá de ella. Se parió un proceso de conquista que tuvo su sello particular y único en la historia, que fue el mestizaje de sangres y culturas, que dio luz al Universo Hispanoamericano. 

Sean estas líneas de homenaje y desagravio a la figura del navegante genovés, de la mar Oceánica.



domingo, 10 de diciembre de 2017

LA PLACA DE HOMENAJE AL DR. SIR JOHN O´CONOR EN EL HOSPITAL BRITÁNICO DE BUENOS AIRES


Por Oscar Andrés De Masi
Para http://viajealasestatuas.blogspot.com.ar
Diciembre de 2017

Foto OADM, 2017


Discovery…Trouvaille…
Con la sorpresa de un inesperado hallazgo, en el tercer piso del Hospital Británico nos encontramos con una placa de bronce pulido que recuerda al Dr. John O´Conor, cuyo nombre lleva la sala donde se ubica.

Me informa Sister Sonia Orieta Escalante que la placa fue encontrada en un depósito hace varios años y, luego, ya limpia, fue llevada a la Sala O´Conor con buen criterio topográfico y memorial.




Pabellones del Hospital Británico. Foto OADM, 2017


La placa rectangular-apaisada mide 68 cm. de largo y su altura, en el punto de máxima alzada, es de 51 cm. Fue fabricada por la conocida casa medallista Horta como consta en el ángulo inferior derecho.

La composición es sobria y equilibrada: un medallón colocado en la parte central-superior contiene la vera efigie del Dr. O´Conor. Me interesa destacar un fino detalle que quizá no se llegue a apreciar en la fotografía: en la bordura del medallón fue cincelada una sucesión de pequeñas  esferas al modo de perlas.

Foto OADM, 2017


A ambos lados del medallón se extienden y penden dos guirnaldas de laureles, atributo glorioso.

El lenguaje artístico general de la placa ofrece una transición ecléctica entre el clasicismo residual  epocal y un guiño vanguardista, también epocal: la cresta es clásica (flanqueada por roleos o volutas) en tanto su base ya exhibe planos geométricos art-decó.

En el campo central, sobre un paño cincelado con una delicada "rusticación" fue anotada la escueta pero suficiente inscripción epigráfica que dice:

IN MEMORY OF
SIR JOHN O´CONOR K.B.E; M.D.
AND IN GRATEFUL RECOGNITION
OF HIS LONG AND VALUED SERVICES
TO THE
BRITISH HOSPITAL AS MEDICAL OFFICER
1891-1927


Foto OADM, 2017

Un señalamiento en el acceso de la Sala O´Conor nos proporciona data adicional. Dice:

"Esta sala honra al Dr. Sir John O´Conor.
Sir John O´Conor, KBE, fue uno de los médicos más notables que tuvo el Hospital. Ingresó como personal médico en 1891, especializándose en cirugía.
Tres años después fue nombrado Director Médico no residente.
Al mismo tiempo era responsable de la administración de todo el Hospital. Sirvió al mismo durante 37 años, hasta su muerte en 1927".

Me parece interesante darles una clave de lectura epigráfica. Se trata de las letras mayúsculas que acompañan al nombre del Dr. O´Conor:

K.B.E.= Knight of the British Empire = Caballero del Imperio Británico
M.D.= Medical Doctor = Doctor en Medicina


Foto Thelema, 2017


Foto Thelema, 2017