La mirada y la interpretación de Oscar Andrés De Masi, arqueógrafo

domingo, 26 de junio de 2016

MONUMENTO A ESTEBAN ECHEVERRÍA EN LA CAPITAL DE LA REPÚBLICA, OBRA DE TORCUATO TASSO. UN CASO DE APROPIACIÓN SIMBÓLICA EN LA ARGENTINA POST 1955…




Foto MF (2016)


Mi querido amigo Guillermo Gasió me solicita algunos párrafos acerca del monumento al escritor romántico Esteban Echeverría ubicado en la Plazoleta "Juvenilia", en el encuentro de las calles Florida y Marcelo T. de Alvear, frente a la Plaza San Martín y al Plaza Hotel, en la ciudad de Buenos Aires. Complazco su pedido con estos apuntes. Curiosamente, es bien poco lo que había registrado en mi fichero respecto de esta obra artística específica, aunque si de otros trabajos de su autor. Habrá que seguir reuniendo información. Aquí va lo que tengo disponible.


El contexto y la apropiación simbólica

Para el caso del monumento a Esteban Echeverría en la ciudad de Buenos Aires, se dictaron dos normas: la ley 4659, del año 1905, que mandaba levantar una estatua en el Parque Tres de Febrero, en Palermo (allí se inauguró en 1907); y el Decreto-Ley 1376 del año 1958, que, modificando el sitio designado antes, ubicaba, ahora, esa misma estatua "en la Capital". Esta mudanza derivó, sin duda, en una "apropiación" ideológica de la figura de Echeverría, convertido, para finales de los años 50´s, en un símbolo de la libertad frente a la tiranía: ya no se trataba de la "tiranía" de Rosas y los atropellos civiles que el poeta había denunciado en El Matadero, sino del régimen depuesto de Perón, al cual se apostrofaba con  el rótulo de "la segunda tiranía"… No corresponde analizar, aquí, estas cuestiones y mi opinión al respecto es conocida.

Sin perjuicio de ello, para ubicar a la figura de Echeverría en este plano emblemático de la oposición a Rosas y, luego de 1955, como ícono de la denuncia republicana ante un Perón ya desalojado del poder, conviene releer las palabras de José Cantarell Dart, que pronunció el 17 de junio de 1938 en el Instituto de Conferencias de La Prensa, aunque sin saber que dos décadas más tarde los golpistas harían una apropiación simbólica de la figura echeverriana. La "Insurrección del Sur" y el poema "Avellaneda", anticipaban en aquel Echeverría antirrosista, al Echeverría re-semantizado como antiperonista…

Como dijo Cantarell Dart, en Echeverría, el pensamiento filosófico-político siempre se produce a la luz de los reflejos líricos. Sus palabras, así envueltas en ropajes poéticos, son una superación del sentimentalismo quejoso y se vuelven resistencia pero con voluntad platónica y reconciliadora: un dogma socialista sin favorecidos ni desheredados…Cuán lejos estaban los golpistas de 1955 de semejante programa de igualdad social…Paradójicamente, el Dogma Socialista de Echeverría estaba más cerca del ideal de igualdad justicialista, que de la indiferencia que profesó, respecto de las masas trabajadoras, la autoproclamada "Revolución Libertadora". Pero, no descartemos que la palabra "socialista" del título también haya ejercido su temprano encantamiento en los oídos de, precisamente, los socialistas enemigos de Perón y que terminaron, a la postre, aliados con los golpistas liberales y católicos.


La escultura: aspectos iconológicos

Pero, para evitar dispersarnos en polémicas políticas, observemos y describamos la escultura en cuestión: una estatua de escala más que humana, ejecutada en bronce oscuro, que representa a Echeverría de pie, se apoya sobre un sencillo pedestal de perfiles ortogonales, revestido con placas de granito pulido. En las cuatro caras del plinto se han cincelado leyendas epigráficas tomadas de textos echeverrianos y que aluden a las libertades civiles avasalladas por la tiranía.

¿Qué gesto caracteriza aquí al personaje? Meditativo, parece dar un paso, en acción de caminante. Su mano izquierda sostiene un libro, en tanto, la mano derecha, sostiene el extremo del capote y se apoya sobre el corazón. El rostro representa a un Echeverría joven, con los rasgos que reconocemos en  su iconografía de época, en especial la patilla y barba "a lo unitario". ¿Es el hombre a quien, por propia confesión, las lecturas parisinas de Schiller, Goethe y Byron le revelaron un mundo nuevo?. Aunque no desdeñó entonces ni a Pascal, ni a Bossuet ni a Bocaccio. El libro que sostiene en la mano izquierda podría corresponderse con alguna obra de cualquiera de aquellos autores.

O más bien ésa actitud pensativa y ensimismada, de un hombre que camina con el pensamiento puesto fuera del sendero, como parece haberlo retratado Tasso, ¿será el hombre que, vuelto a su patria, halló, según él mismo, sus esperanzas burladas y cayó en una profunda melancolía?

O, ¿quizás, el exiliado que admitió haberse encerrado en si mismo, y que en El Ángel caído, hasta renuncia a ver escrito su nombre en una lápida?


El emplazamiento posterior: mi hipótesis del por qué...

En cuanto a su emplazamiento definitivo ¿por qué allí? A falta de una constancia explícita (al menos que yo conozca) podría arriesgar una hipótesis, aunque por demás personal y provisoria: un monumento que, desde su apropiación epocal, provoca un juego simbólico y epigráfico dominante, con la idea de la "libertad civil" (como oppositum dialéctico necesario de la esclavitud civil, vale decir, del sojuzgamiento de los ciudadanos al arbitrio de un supuesto tirano= antes Rosas= ahora Perón…), bien puede haber sido intencionalmente ubicado en el sector de la ciudad donde se levantaba el tablado para la subasta de esclavos, en tiempos coloniales…Pero en fin, no lo tomes al pie de la letra, porque, insisto, es un una conjetura topográfica muy personal.


El autor de la escultura

El autor de la escultura fue Torcuato Tasso (Tasso i Nadal), un artista catalán (¡atención! la pequeña placa colocada por la Municipalidad indica su nacionalidad como "español"…Hum… no la hará mucha gracia a un catalán…) nacido en 1853 (o 1856 según otros) y que llegó a la Argentina hacia 1899. En rigor, tras su paso por academias en Madrid y en Barcelona, y luego de una beca en Roma, había sido invitado a trabajar en una pieza en Montevideo. No era por entonces un desconocido. Y como señaló la revista "Camuatí" (Año 11, nº118, enero de 1941): allí resolvió venir a Buenos Aires por unos días pero se quedó cincuenta años, como él siempre decía.

Por su parte, una nota aparecida en el suplemento de "La Nación" de noviembre de 1902, ponderaba su talento, aunque lo juzgaba atado "a la funesta presión de los que pagan", y, por lo mismo, incapaz, de momento, de dar un salto evolutivo, desde los convencionalismos academicistas, a la vanguardia. Su conformismo con el resultado "bonito" de sus obras redundaba, a juicio del articulista, en un "afeminamiento" más propio de piezas de orfebrería que de obras monumentales…

Más allá de la crítica, Tasso fue un artista bastante convocado a la hora de producir una estatuaria conmemorativa de próceres argentinos. Algunos ejemplos son, además de este Echeverría (que ya era una obra formalmente anacrónica para la época de su definitivo emplazamiento, aunque coincide su hechura con el momento de éxito inicial de Tasso, a comienzos del siglo XX): Monumento a la batalla de Salta en el Campo de la Cruz (Salta); Monumento a Juan José Paso (Buenos Aires, 1910);  estatuas de Ameghino, Sarmiento , Mitre y Luis Huergo (esta última en la antigua Facultad de Ciencias Exactas de la Manzana de las Luces); cabezas de Bunge y Gutierrez; monumento al General Soler en el cementerio de la Recoleta; busto de Monner Sans en la Chacarita; Monumento al Sol de Mayo (San Andrés de Giles); Monumento a Pellegrini (Chivilcoy); busto de Cervantes en el Club Español de la Capital etcétera. Entre 1901-1902 trabajaba en un proyecto de monumento a Fray Cayetano Rodriguez.

Es interesante su trabajo de diseño como proyectista de los pedestales de sus estatuas, que resultaban fuertemente arquitectónicos y ornamentados. Incluso, en algún caso (la réplica del San Martín ecuestre de Daumas en la ciudad de Santa Fe, 1902-1903), fue el autor del notable y macizo pedestal de granito para una escultura ajena. Lo publicó La Ilustración Artística en su número 1101 del año 1903. También ejecutó un pedestal para la misma réplica, pero destinada a Corrientes (1904)

De la obra europea de Tasso se destaca el San Isidoro de Sevilla, sedente, (fue tapa de La Ilustración Ibérica de Barcelona, del 4 de junio de 1892, que tengo a la vista); Santa Isabel de Hungría (publicado en La Ilustración Artística nº 985 de 1900); también el Cardenal Cisneros y el jurisconsulto Papiniano. Más tempranamente, el monumento al pintor Antoní Viladomat.

Quizá su primer trabajo en Buenos Aires (aunque no tengo certeza) haya sido la placa sepulcral encargada por la Asociación Patriótica Española para la tumba de Emilio Castelar, que data de 1899 (también fue publicada, y la tengo aquí a la vista, por La Ilustración Artística,  en su número 929 del año 1899). Luego vino el muy ponderado Retrato de una dama argentina (La Ilustración Artística, junio 1900), que bien pudo ser prosopopeya de la mismísima República. También es de la primera época porteña el citado proyecto de monumento a Fray Cayetano Rodriguez. **

El proyecto para el Monumento a la batalla de Salta para el Campo de la Cruz (enorme: de 22 metros de altura y algo más de ancho en su base) también motivó una nota laudatoria en La Ilustración Artística, nº 1007 del año 1901, donde se señalaba que Tasso estaba obteniendo en Buenos Aires grandes triunfos, pudiendo decirse de él que es de los artistas extranjeros que más aceptación han tenido en la capital argentina (p.262).

Murió en 1935 y al año siguiente se realizó una exposición póstuma. Entre sus discípulos corresponde mencionar a Lagos, Oliva Navarro, Roselli, Rocha, Sibellino y a su propio hijo Bartolomé (que, no sé a título de qué, heredó la cátedra que su padre dejó vacante en la Universidad de Buenos Aires...).


Epílogo: reaparece Echeverría

Es interesante mencionar, también, el óleo de Dino Piazza "El sillón vacío" (1 m. x o,80 m.) que reproduce el atelier de Tasso, tal cual habría quedado al momento de su muerte. Entre los modelos que allí se observan , hay una cabeza de Esteban Echeverría que corresponde a la escultura que, por aquella época, se ubicaba todavía en Palermo.


**Una breve pero interesante referencia a las obras de Tasso en el interior del país la puedes leer en Rodrigo Gutierrez Viñuales, Escultores españoles en las conmemoraciones argentinas, en AA.VV, "El reencuentro entre España y Argentina en 1910". Cedodal, 2007, p.96.



Foto MF (2016)





martes, 7 de junio de 2016

PBRO. JOSÉ BEVILACQUA SACERDOTE SACRAMENTINO, COMPOSITOR Y MÚSICO ORGANISTA. IN MEMORIAM


El 1º de mayo de este año, falleció en Buenos Aires el P. José Bevilacqua.

Había nacido en esta misma ciudad el 10 de mayo de 1928, e ingresó en el seminario menor de los Padres Sacramentinos a los doce años. Recibió la ordenación sacerdotal en 1951. Tuvo un paso muy recordado, como párroco, en la parroquia de Nuestra señora de Guadalupe de La Plata. Últimamente residía en la casa sacerdotal de la Basílica del Santísimo Sacramento en Buenos Aires, donde fue organista titular durante décadas.

El P. Bevilacqua era un hombre movido por una fina sensibilidad artística, que orientó principalmente a la música sacra, siendo compositor y organista. La breve antífona que se entona en la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro, en Salta, es de su autoría. Pero, además, estaba dotado de un bagaje de cultura litúrgica que le permitió, entre otras iniciativas, escribir un precioso y erudito texto descriptivo acerca de los vitrales de la Basílica del Santísimo Sacramento. Me lo envió por email, allá por setiembre u octubre del año 2015, queriendo conocer mi opinión, luego de una charla que mantuvimos días antes…¡y que se prolongó por cerca de tres horas! Recuerdo que hablamos acerca de arte, de liturgia, de la Beata María Antonia de Paz y Figueroa, del P. Salvaire y de historia argentina contemporánea. En este último tramo de la conversación, quiso conocer mi opinión respecto de la "quema de los templos" porteños, en 1955. Mientras nuestra memoria evocaba aquel episodio bochornoso (y yo me esforzaba dialécticamente por exculpar al Gral. Perón… sin demasiado éxito por cierto), vi cómo sus ojos derramaban lágrimas de tristeza. "Fue algo horrible e incomprensible", me decía con la voz quebrada…Y en ese momento supe con certeza que su amor por la belleza en general y por el decoro del espacio sagrado, era genuino y visceral. Estaba, pues, ante un esteta auténtico, de la misma estirpe sacerdotal que el P. Salvaire, por citar un ejemplo.

Coversamos luego acerca del cardenal Copello, cuyos restos él había recibido en la Basílica, para su sepultura en el recinto de la cripta. Incluso, fue a su habitación para buscar una foto que se había tomado en Roma, junto a Copello, siendo él un sacerdote muy joven (pido encarecidamente a los PP. Sacramentinos de la Basílica que, si hallan esa fotografía entre las pertenencias del P. Bevilacqua, no la destruyan: me encantaría publicarla en este blog a modo de homenaje a ambos: al cardenal Copello y al P. José).

Dado que mi intención era rodar para Bacua dos episodios de la serie Patronos & Herederos (Memorias de la fe) en la cripta de la Basílica y necesitaba su autorización, me la concedió con generosidad, pero sólo tras comprobar que mi conocimiento del tema era documentado y riguroso. E incluso pactamos su aparición en pantalla, en una breve entrevista. Pero, lamentablemente, no pudo hacerse. Cuando comenzamos el rodaje, en abril de este año, ya el P. Bevilacqua se hallaba enfermo. Realizamos de todos modos el rodaje y el P. José fue suplido dignamente en su entrevista por el P. Daniel Dropulich.

La muerte de un sacerdote-músico de la calidad del P. Bevilacqua nos afecta a todos, creyentes o no, porque nos priva de los saberes artísticos y de la experiencia de un eslabón valioso en esa cadena de memoria y de identidad argentina que es el patrimonio religioso, cualquiera sea la religión en cuestión.

Él ha partido. Pero su legado estético permanece en nuestro recuerdo. Y bien pudo decir, al unísono con las Escrituras que tantas veces predicó: El celo por tu casa me devora.



viernes, 20 de mayo de 2016

EL MUSEO, BIBLIOTECA Y ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE SAN ISIDRO "DR. HORACIO BECCAR VARELA" FESTEJÓ LOS 10 AÑOS DE SU INSTALACIÓN EN LA QUINTA "LOS OMBÚES"



Oscar Andrés De Masi y Jorge Tedesco, luego del tributo audiovisual 
a Ivonne Rousset de Tedesco (Foto MF 2016).

El sábado 14 de mayo (en vísperas de la tres veces secular celebración patronal de San Isidro Labrador), el Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal de San Isidro "Dr. Horacio Beccar Varela", festejó una década de su instalación en la Quinta "Los Ombúes", que fuera propiedad de Mariquita Sanchez de Thompson, y que fuera, muchos años más tarde, legada a la Municipalidad por Horacio Beccar Varela. Quiero destacar, primeramente, la generosidad de aquel legado de un vecino sanisidrense, interesado en el progreso de su pueblo. Y lo recalco, por cuanto existen museos en lo que otrora fueran residencias particulares, que se conocen por el nombre lustroso de sus antiguos propietarios, pero que han pasado al dominio público por un acto de venta (del edificio y de sus colecciones), y no de donación. No es un pecado, sin duda, hacer negocios lícitos con el Estado. Pero no es lo mismo que donar una propiedad de enorme valor en semejante ubicación. La diferencia es cualitativa.

Otro aspecto que vale la pena destacar de esta institución sanisidrense, es su doble condición de patrimonio cultural (por cuanto se trata de un museo con sus colecciones, de una biblioteca y hemeroteca, de un archivo escrito y audiovisual… todo ello en un edificio declarado monumento nacional), plus el componente de patrimonio natural (el bellísimo paisaje de su jardín y su barranca vecina al "Paseo de Los Tres Ombúes"). La gestión dinámica y actualizada de este doble componente patrimonial implica un desafío que la actual dirección y su equipo de colaboradores parecen haber captado cabalmente: la Quinta "Los Ombúes", contenedor y contenido, es hoy un lugar accesible, atractivo, multi-activo y multi-etario, superador del tedio mediocre y frecuente en los museos locales, y del aspecto de vetustez mórbida que solemos imaginar en ellos… no sin razón. ¿Puede la Quinta "Los Ombúes", todavía, llegar más lejos? Sin duda que si. Y no creo que haga falta ninguna mente iluminada para pensar, desde guiones museológicos y museográficos bien construidos y despojados de frivolidad, el futuro de una institución que va encontrando, en este presente de una década, y con este equipo, su perfil y su identidad. Bastará con aplicar el sentido común, la creatividad y el rigor disciplinar.

En esa oportuna recuperación e integración narrativa del componente paisajístico (que ya comenzó el año pasado, con el proyecto de "Jardín evocativo" ), me parece un acierto que el acto del sábado 14 haya comenzado en el jardín, con la inauguración de una lápida de mármol, que señala con el debido nombre un sector de la barranca: Paseo Cosme Beccar. Se ha cumplido, así, con uno de los cargos impuestos por el donante.

La concurrida ceremonia continuó, ya en el patio y en torno del aljibe, con un simpático video realizado por el área de Cultura de la Municipalidad, en adhesión a estos diez años. Fueron muy logrados los testimonios de los "usuarios" de la Quinta.

Acto seguido, la directora Fugardo hizo una interesante reflexión acerca del elenco de mujeres notables que habitaron la Quinta: Mariquita Sánchez, María Varela de Beccar, Pascuala Beláustegui, ocasionalmente Justa Cané…Y señaló, con agudeza, que ese museo, como todo museo, debe funcionar como un espacio de memoria. Pero no solamente de memoria remota que evoque, en este caso, a las mujeres del pasado. Hay sitio, también, para la memoria reciente, cuando es identitaria. Y con ello, dio paso al tributo audiovisual a una figura que visitó asiduamente la Quinta, que colaboró permanentemente con la institución y que contribuyó con sus saberes históricos a la formación de las guías y los guías de San Isidro: Ivonne Rousset de Tedesco, fallecida en el año 2014. Fue, seguramente, el momento más intenso de esa tarde: la exhibición de un excelente  video-tributo (que fue una sorpresa) provocó aquel fenómeno que describió Gardel de este modo:
…perdoná si al evocarte/ se me piante un lagrimón… Porque muchos de los presentes no pudieron contener las lágrimas, llevados al vórtice del pathos por la sucesión de fotografías de Ivonne (dictando clases, guiando, bailando… y hasta en moto junto a su papá y a Tedesco…), sobre un doble telón de fondo visual y musical (la necesaria cuota de Mascagni…) [Haciendo click en la sección Experiencia Full HD de este post, disfrutarás del video que gentilmente nos ha facilitado el Museo]. Si debiera ponerlo en términos de emblemática e iconología, viene a mi mente la figura de la memoria agradecida que describe Césare Ripa en su célebre tratado.

Finalizado aquel tributo, fueron instituidos, mediante un decreto del Intendente municipal (que estaba presente en el acto, pero con una presencia discreta), como asesores honorarios por el plazo de tres años, algunos especialistas en diversas disciplinas que  ya vienen prestando su expertise a la institución: Amalia Lagos, Susana Speroni, Bernardo Lozier Almazán, Carlos Dellepiane, Julio Cacciatore, Jorge Bayá Casal, Arturo Villagra y Eduardo Tenconi Colonna. En verdad me ha parecido un acto de  justo reconocimiento, el dar a conocer de un modo explícito y administrativo sus nombres, en retribución por su aporte desinteresado de saberes.

También tuvieron su reconocimiento especial la Tesorera de la Asociación Amigos de la Quinta, María Martha Varela; y el Tercio de Cántabros Montañeses que ofrece recreaciones históricas una vez por mes.

Como cierre, la directora cedió la palabra a dos profesionales de la casa (Sandra Monzani y María Estela Ghelfi), quienes procedieron a  prologar y a inaugurar una muestra referida al bicentenario de la Independencia nacional. Una exhibición bien sencilla, sólidamente sostenida en su guión, en sus imágenes (fotografías e impresos de diferente época) y en el préstamo de hermosas medallas alusivas que facilitó el Cdor. Villagra. Ello viene a demostrar que el ingenio, en materia de museología-museografía, permite superar las limitaciones presupuestarias. Ojalá la visiten los vecinos de la zona y muy especialmente los colegios.

Todavía al final, y previo al "tentempié", hubo un sorteo de productos de la cafetería Cabrales, siendo uno de los afortunados ganadores…¡mi querido amigo Julio Cacciatore! (quien, pese a los ruegos de sus amigos, se negó terminantemente a devolver el trofeo, para que fuera sorteado nuevamente…).

En suma, una celebración en su punto justo: nada solemne, pero nada banal; de carácter público, pero de tono intimista. Se percibía un clima sincero de calidez, de reconocimiento, de memoria.

Como dijo al comienzo la arquitecta Fugardo: para una casa ya dos veces centenaria, diez años es poco tiempo…Y sin embargo, agrego yo, la institución ha logrado en apenas una década, una consolidación de su oferta de actividades culturales y paisajísticas, y un arraigo identitario en la comunidad, que, en otros casos, ni en dos siglos podría lograrse…Todo depende de la calidad y del compromiso de los recursos humanos que gestionan el lugar y de la importancia que se le asigne en la agenda de gobierno local. En el caso de la Quinta "Los Ombúes", ambas variables confluyen en una dinámica virtuosa. Enhorabuena.


Foto Alberto Mora 2016


Foto Manuel Rivero Ayerza 2016



Foto Alberto Mora 2016



Foto Alberto Mora 2016


Foto Alberto Mora 2016


Foto Alberto Mora 2016


Foto Alberto Mora 2016


Foto Alberto Mora 2016


Foto Carlos Leonardi 2016


Foto OADM 2016



miércoles, 11 de mayo de 2016

EN ESTE MES DE MAYO: RECORDAMOS AL ARQ.DR: ALBERTO S.J.DE PAULA



Al aproximarse otro aniversario del cese de la existencia física de nuestro recordado amigo Alberto S.J.de Paula, compartimos con nuestros visitantes de http://viajealasestatuas.blogspot.com.arhttp://viajealossepulcros.blogspot.
com.ar , el texto íntegro de Semblanzas de Guillermo Furlong y de Mario Buschiazzo, evocaciones que realizó Alberto en 1999 y que registré en diálogo con él, junto a Guillermo Gasió. Fueron editadas por el Museo del Banco Provincia en el año 2011 y seguramente ya se agotaron en su versión impresa.

Semblanzas de Guillermo Furlong y de Mario Buschiazzo. pdf

Además, les recuerdo que pueden visitar el video tributo que el Museo del Banco ofreció a la memoria de Alberto el año pasado y que tuve el privilegio de dirigir y narrar: 


Alberto de Paula, semblanza y legado

https://vimeo.com/149314612



martes, 3 de mayo de 2016

DOS NOTABLES (Y OLVIDADOS) MONUMENTOS ESCULTÓRICOS EN LA CIUDAD DE ADROGUÉ



Todavía se respira en Adrogué ese perfume de eucaliptos, de magnolias, de glicinas y de jazmines que supo evocar en más de una ocasión Jorge Luis Borges,  (Nadie en la noche indescifrable tema/ que yo me pierda…) asiduo visitante veraniego de la que, alguna vez, fue llamada la "Versailles"  del sur bonaerense. Ya no existe el célebre y mítico "Hotel La Delicia" (por favor, en singular, y no "Las Delicias" en plural, como se repite erróneamente… En otra ocasión te contaré el origen pintoresco de aquel nombre). Ha menguado, sin duda, el paisaje bucólico de las viejas "villas" italianizantes y las quintas afrancesadas y vienesas, mezcladas con los cottages que se calcaban de los asentamientos ingleses de las vecinas Lomas de Zamora, Temperley y Banfield. Pero aún queda en pie un buen repertorio de aquellos enclaves oníricos, que habrá imaginado  el pionero don Esteban Adrogué, cuando loteó las tierras para el futuro pueblo, en el año 1872 . Y queda en pie el núcleo cívico fundacional y la traza con diagonales (¡anteriores a la ciudad de La Plata!) del poblado que pretendía ser modelo de higiene urbana y de recreo entre burgués y aristocrático.

Y, precisamente, hablando de homenajes cívicos, hoy quiero visitar junto a Ustedes, dos estatuas erigidas con intención conmemorativa, emplazadas en el casco fundacional de Adrogué y que reúnen valores de mérito artístico, autoría maestra e identidad histórica que no deberían pasar inadvertidos para los observadores atentos del patrimonio monumental, y, en especial, para la Comisión Nacional de Monumentos, Bienes y Lugares Históricos, en el marco del plausible programa anunciado este año,  de mayor tutela para el patrimonio escultórico. Y por supuesto, para las guías y los guías que recorren Buenos Aires y sus alrededores.

Te cuento, de paso, que un episodio de la serie patrimonial Planeamos tu día-postales desde otra mirada- que, junto con el equipo de Zonda Media he conducido para TDA-Bacua, fue rodado en aquella locación, mostrando ambos monumentos. Supongo que, alguna vez, la TV Pública lo emitirá al aire.



1.El Monumento al Almirante Guillermo Brown en la Plaza matriz de Adrogué


Foto OADM, 2014


De este magnífico monumento de bronce sobre un pedestal de mármol estatuario, suelen ignorarse varias cosas. Por ejemplo:

a) Que fue el primer monumento en homenaje al Almirante Brown erigido en nuestro país, antes que el monumento ofrendado en Buenos Aires por la colectividad irlandesa, con motivo del Centenario de Mayo. No te olvides que el pueblo que hoy conocemos como Adrogué, fue originalmente bautizado como Almirante Brown, y varias de sus calles y de sus plazas traen alusiones simbólicas al heroico marino, a sus oficiales de a bordo y a sus campañas navales.

b) Que fue el primer monumento conmemorativo realizado por un escultor argentino, aunque fuera del país. Se suele decir que el primer monumento realizado por un escultor argentino fue el Falucho de Correa Morales, y es correcto, porque fue el primero ejecutado en el país (¿sabías que lo esculpió en su taller en el  Jardín Zoológico de Buenos Aires? Otro día te contaré por qué)... PERO, en rigor, Francisco Cafferata, el malogrado autor del Almirante Brown (se suicidó muy joven) lo realizó estando en Italia en el año 1883-1884, vale decir, antes que el Falucho. Llegó al país embalado en 36 cajones.

c) Se suele ignorar también la doble autoría del monumento, en ambos casos de indiscutible maestría: pues, mientras la estatua de bronce del Almirante pertenece a Cafferata, como te dije antes, su pedestal, mezcla de arquitectura y escultura, pertenece al arquitecto genovés José Canale, que vivía en Adrogué (en la residencia neo-medieval llamada CastelForte) y que, junto a su padre Nicolás Canale, fue uno de los precursores del estilo Neorrenacimiento en el Río de la Plata (autores, entre otras obras, de la Iglesia redonda dedicada a la Inmaculada, en  Belgrano, de la Iglesia de La Piedad, de la Catedral de Lomas de Zamora y de la Quinta "Los Leones" en Banfield y de la Municipalidad de Adrogué; y autores de dos bellos edificios lamentablemente demolidos, en Adrogué: el Hotel "La Delicia" y el templo de San Gabriel Arcángel… esta última demolición le costó un gran disgusto al arquitecto Mario J. Buschiazzo que era vecino de allí y no pudo impedirla).
  
La estatua del Almirante, de bronce, mide 3 metros de altura; y el pedestal de mármol blanco monolítico mide 6 metros de altura.

Quiero que observes detenidamente el pedestal, y que descubras las referencias navales en su decoración…

En cuanto a la historia de este monumento, habría que mencionar lo siguiente:
1.Hubo una primera comisión pro-monumento que alcanzó a juntar algún dinero pero que no continuó su actividad;
2.En 1883, una segunda comisión reemplazó a la anterior y recibió de aquella los $30.000.-m/c ya recaudados;
3.Las reuniones de esta segunda comisión se realizaban en la Comandancia General de Marina, en Buenos Aires (varios altos oficiales de la Armada residían tanto en Adrogué como en Temperley. Por ejemplo, el Comodoro Rivadavia…);
4.Se pidió una recomendación de algún escultor italiano al Prof.Paolo Mantegazza (en Florencia), pero su respuesta llegó tarde, porque en el ínterin, y luego de la Exposición Continental, emergió la figura de Francisco Cafferata como artista argentino joven y promisorio;
5.De inmediato, se le mandaron a Cafferata las especificaciones y los planos que había dibujado el arquitecto José Canale;
6.Para setiembre de 1883, Cafferata ya había modelado el boceto cuya foto envió. Aprobado éste, Cafferata comenzó la escultura en noviembre de 1883. Su precio era de $9.500.- pesos fuertes, es decir, de la nueva moneda. Los fondos se recaudaron por suscripción pública y hasta se recibió un dinero que había sobrado de la estatua de Alsina en la Capital (otros tiempos: sobraba dinero…);
7.El 3 de setiembre de 1885 llegó al puerto de Buenos Aires el vapor italiano Principe, trayendo desde Génova el monumento, en 36 cajones. Algunos de ellos pesaban hasta 10 toneladas y las dificultades de maniobra de su desembarco fueron superadas con la cooperación de la Subprefectura del Riachuelo, la Comisión de Obras del Riachuelo, el ingeniero Huergo (su familia tenía quintas de veraneo y ¡hasta viñedos! en Temperley y en Adrogué), etcétera . El F.C.S. trasladó los cajones con la preciosa carga gratuitamente hasta la estación Adrogué.
8.La ceremonia inaugural se realizó el 2 de febrero de 1886. En representación del Presidente de la Nación, concurrió el Ministro de Guerra y Marina, Dr.Carlos Pellegrini, que solía veranear en ese pueblo, en su quinta familiar;
9.Las 12 fotografías oficiales del monumento las proveyó L.J.Bennazar por $25.-; la pirotecnia (bombas, cohetes y globos) a cargo de Pascual Delfino, costó $150.-; el lunch lo sirvió la confitería Del Aguila por $400.-; incluso, don E.Bieckert proveyó, por $48.-, seis barriles de cerveza para los soldados que montaron la guardia de honor.


Debe decirse una palabra respecto de su excelente emplazamiento, que es parte del programa original del monumento, ya que se concibió para ese lugar específico que es la Plaza Almirante Brown (un caso análogo al de Cristóbal Colón en Buenos Aires, que había sido concebido para el "Parque Colón", de donde fue retirado sin motivo en 2014…). Dicho de otro modo, su ubicación en el mismo sitio de su inauguración ritual, es parte de los valores de autenticidad de este monumento, que dialoga amigablemente con el entorno forestal de la Plaza y con el entorno urbano debidamente amortiguado. En este sentido, y si bien ese entorno ha sufrido modificaciones, la altura de las construcciones todavía remite a las escalas fundacionales; sobre todo, queda en pie frente a la Plaza, un edificio del período fundacional: me refiero al Palacio Municipal, proyectado por los arquitectos Canale en estilo Neorrenacimiento y por fortuna, preservado hasta nuestros días, al menos en su materialidad exterior (sé que hubo intervenciones en su interior, pero ignoro sus alcances).

En la obra Patrimonio Arquitectónico Argentino-Memoria del Bicentenario-1810-2010, ha sido justicieramente incluido en la página 192. Antes, le dedicó bastante atención mi querido y recordado amigo Alberto S.J. de Paula, tanto en una nota que publicó allá por los años 60´s la revista Anales  del IAA, como también en el volumen dedicado a los arquitectos italianos que publicó el Cedodal en el año 2004.

Tal vez, si la Comisión Nacional de Monumentos, Bienes y Lugares Históricos volviera su mirada sobre esta Plaza, este Palacio Municipal y este Monumento escultórico, podría obtenerse una declaratoria de todo el conjunto patrimonial, con su área de amortiguación visual, incluyendo una bella y singular  "recova" aledaña. En verdad , el sitio lo merece.


Foto OADM, 2014



2.El Monumento escultórico a don Esteban Adrogué


Foto OADM, 2014


Se halla emplazado en la "Plaza Espora" sobre la transitada avenida Espora, frente al célebre edificio llamado "La Cucaracha" y al Colegio Nacional. De este magnífico monumento también suelen pasarse por alto algunos detalles. Por ejemplo:

a) ¿Quien fue su autor? ¿Dónde vivía? ¿Dónde había nacido?¿Qué otra profesión desempeñaba?
Se trata de un escultor notable de nuestro país, pero que no es lo suficientemente conocido. Su nombre era Félix Pardo de Tavera. Vivía precisamente en Adrogué. Y había nacido en Filipinas. Es un caso singular, de un escultor que poseía un título profesional bien diferente: era médico (otro caso similar fue Hernán Cullen Ayerza, que además de escultor era abogado).

b) Se suele ignorar que, durante algún tiempo, cumplió funciones funerarias, ya que dentro de su pedestal fueron colocados, en 1969 los restos del fundador don Esteban Adrogué, que ya en 1953 habían migrado desde la Recoleta hasta el templo de San Gabriel (tengo a la vista la nota de La Opinión revista  de setiembre de 1972, recordando aquel acto de tumulación intra pedestal…). Luego fueron retirados…demasiado trajín para esas venerables cenizas...


Quiero señalarte un detalle interesante de Pardo de Tavera. Al parecer, se entusiasmó con los retratos de personas "sedentes", es decir, cómodamente sentadas en una silla, ya que además de esta estatua de Esteban Adrogué, representó, sentados también, a Bernardo de Yrigoyen (lo podés ver en la Escuela del mismo nombre en la avenida Montes de Oca) y a Marcos Paz, el jefe de la Policía (lo podés ver, si te dejan entrar, en el patio del Departamento Central de Policía, cuyo edificio, de paso, te cuento que es proyecto del arquitecto Juan Buschiazzo).

Pero, además, Pardo de Tavera tiene obras funerarias en el cementerio de La Recoleta. Y un busto muy conocido (aunque habitualmente no se menciona como obra suya), que es el busto del General San Martín, en la sede de la OEA en Washington (hay una copia en la Academia Nacional de la Historia).

La vida de Pardo de Tavera tiene alternativas novelescas, principalmente en París, que en otra ocasión te contaré.

Volvamos a la estatua de don Esteban Adrogué, a quien el escultor conoció como vecino de aquel suburbio. El 20 de enero de 1904, el diario La Nación dio a publicidad la iniciativa de los vecinos  y allegados del pueblo de Adrogué, de levantar una estatua a la memoria de su fundador. La reunión inicial de la comisión pro-monumento iba a celebrarse, previsiblemente, en el mítico Hotel "La Delicia". Entre los miembros de aquella comisión se contaban Pardo de Tavera, Juan Buschiazzo, y  otros. A Buschiazzo se le ofreció la presidencia, pero no pudo aceptarla porque partía para Europa.

Mientras se decidían los detalles de la estatua, la comisión mandó acuñar , para el acto de colocación de la piedra fundamental, ese mismo año, una medalla con la efigie de don Esteban Adrogué, fabricada por la Casa Gotuzzo y modelada por el escultor J. Santiago Lavarello.

En cuanto al emplazamiento, si bien hubo alguna idea de levantar la estatua en la plaza matriz del pueblo, pero dado que ya estaba allí la estatua del Almirante Brown, se desistió de tal sitio y, en cambio, se solicitó a la Municipalidad, con fecha 5 de febrero de 1904, el emplazamiento en la Plaza Espora. Vale decir que el sitio de emplazamiento actual forma parte de los valores de autenticidad del bien artístico, que desde siempre estuvo allí.

Finalmente se confió la ejecución del monumento al cirujano Félix Pardo de Tavera, por ser vecino del pueblo. Este aceptó la encomienda y la ejecutó gratuitamente, cobrando únicamente el gasto de los materiales y transporte.


La inauguración del monumento y sus características

Ocurrió el 25 de marzo de 1909.

El diario La Nación lo registró de este modo: El pueblo de las avenidas techadas por las ramas balsámicas de sus eucaliptos colosales, el sitio elevado de aire puro y sol brillante, de espléndidas "villas" y originalísimo trazado en diagonales, que obtuvo premio en la Exposición Industrial y Artística, está hoy de fiesta, sin duda la más grande, popular y significativa que desde hace mucho tiempo ha celebrado…

De la escultura, decía: Su obra es de genuina escultura… Es sencillamente el "viejito Adrogué", con su cara bondadosa, sentado según su manera habitual, con su bastón en la mano derecha y el brazo izquierdo extendido, sujetando sobre el banco su típica galera. "Es él" dirán hoy todos los del pueblo… La ejecución también impone el aplauso, el modelado es poderosamente blando y la difícil linea que va desde la amplia frente del anciano hasta los amplios pliegues del ropaje, parecen marcar en su dibujo, la edad de aquel cuerpo sereno y lleno de reposo. Esta obra de que Adrogué podrá enorgullecerse, constituye un triunfo más del Dr.Pardo de Tavera, cuyo arte ha sido elogiado con frecuencia.

Ante una concurrencia numerosa, hubo descorrimiento del velo, varios discursos y banda de música, como mandaba el ritual de inauguración de estatuas, y luego, un agasajo en el Hotel "La Delicia".

La escultura de bronce representa a Adrogué sentado, en edad de madurez "patriarcal", como solían verlo los vecinos del pueblo y de la Capital. Su mano derecha se apoya en un bastón (un atributo etario que refuerza la impronta patriarcal) a su lado izquierdo reposa la galera, sobre la cual se posa la otra mano. La figura, aunque dotada de autoridad, como cabe a un fundador y  aun patriarca, no es hierática ni rígida: al contrario, logra el dinamismo plástico de un vivo retrato, con marcado modelado de las facciones y la indumentaria.

La estatua se alza sobre un sobrio pedestal ortogonal, en cuyo frente se colocó una placa recordatoria de bronce.


Colección oadm




Bibliografía

Si deseas leer más acerca de estos dos monumentos y del pueblo de Adrogué, puedes consultar, entre otras obras:

-El Almirante Guillermo Brown, fundación del pueblo que lleva su nombre, antecedentes de la erección de la estatua, Buenos Aires, Stiller & Laas, 1886.
-César Adrogué: Notas históricas de Lomas de Zamora y Almirante Brown , Buenos Aires, 1911.
-Jorge P.Fumiére: Origen y formación del partido y pueblo de Almirante Brown (Adrogué), La Plata, Archivo Histórico Dr.Ricardo Levene,1969.
-La Opinión, Adrogué, 30-IX-1966, primera sección
-Libro conmemorativo del 75º aniversario de la creación del partido de Almirante Brown.Centro Comercial, Industrial y Fomento localista, setiembre 1948.
-Caras y Caretas, 3-IV-1909 nº 749 p.63, Inauguración de la estatua a Esteban Adrogué.
-La Prensa, 30-IX-1973
-Album recordatorio en el 50º aniversario del deceso de don Esteban Adrogué-Traslado de sus despojos mortales, 21 de marzo de 1953.



jueves, 28 de abril de 2016

ESCRIBANO NÉSTOR ONSARI. IN MEMORIAM


Ante la reciente noticia del fallecimiento del escribano Néstor Onsari, presidente del Instituto Histórico Municipal de Lomas de Zamora y destacado investigador y publicista de la historia de la comarca sur del Riachuelo de los Navíos, viene a mi memoria, como un rápido reflejo verbal,  aquello que un ministro nacional le escribió a César Adrogué, con motivo de la muerte de su padre, don Esteban: cualquier palabra que pudiera yo expresarle en este momento, sería inferior al motivo…

Más allá del afecto amical y del respeto intelectual que su figura despertaba en mi ánimo desde hace más de treinta años (y que el paso del tiempo contribuyó a aumentar), mi primera reflexión, de profundis, desde la hondura de la pena, es la certeza de que Néstor deja un vacío en la tarea, siempre ardua, de preservar, difundir y defender la memoria histórica del partido de Lomas de Zamora y su patrimonio edificado. Un vacío que será virtualmente imposible de completar; al menos no del mismo modo ni con el mismo sello personalísimo que él le imprimía a la materia, con su carácter vehemente, con su personalidad ya casi consular en el medio local, y con sus aquilatadas filiaciones masónicas que él supo honrar como un legado ancestral.

Ahora que su patria es el infinito espacio del recuerdo, comienza para sus amigos y colegas, la tarea de evocarlo con justeza, de rescatar sus muchos escritos (tantísimos inéditos) y de valorar su herencia intelectual y humana.

Y como solía abreviarse en la antigua epigrafía sepulcral cristiana, tan amigable respecto de las tradiciones esotéricas masónicas, para el escribano Onsari, para nuestro amigo Néstor decimos: L.AE.L.E…Lux Aeterna Lucet Eius… (y yo sé que, dondequiera que esté ahora, disfrutará este latinazgo…).

oadm

28-IV-2016


martes, 26 de abril de 2016

EL ABUELO INMORTAL, OBRA DE ÁNGEL EUSEBIO YBARRA GARCIA



Foto oadm 2008

La simpatía y el respeto de Ybarra García por la figura sanmartiniana ya había quedado demostrada desde antes de la realización de este monumento emplazado en la Plaza Grand Bourg de Palermo. En efecto, en el año 1946 fue inaugurado su excepcional Monumento ecuestre al General San Martín, en la Plaza Victorio Grigera de Lomas de Zamora (goza desde el año 2004, de la categoría de bien de interés artístico nacional). Además, Ybarra García fue el diseñador del célebre Collar de la Orden del Libertador General San Martín.

El sitio de ubicación de El Abuelo inmortal, (así denominado por el escultor) resulta consistente con la atmósfera de evocación sanmartiniana: allí se levantó en 1944 una réplica de la casa del Libertador en Boulogne-Sur-Mer (Francia) que es la sede del Instituto Nacional Sanmartiniano.


La obra escultórica que comentamos se aparta de la iconografía monumental más usual para el General San Martín, que, en este caso, no ha sido representado ni militar ni joven, sino anciano y civil. Y para completar la operación de "humanización iconográfica", se lo ha puesto cómodamente  sentado y en coloquio patriarcal con sus dos nietas. Vale decir, una escena doméstica muy verosímil de sus años finales de autoexilio: el abuelo habla y gesticula con la mano derecha, como quien relata una historia. Las nietas escuchan atentamente. Bien simple.

Imperado el año 1950 por la Ley 13.661, como  "Año del Libertador General San Martín" (que hemos visto repetido en membretes y otras etiquetas, y hasta en la fecha de algunos edificios inaugurados en la Capital, en aquel año), el monumento fue establecido por aquella norma (concurso mediante) e  inaugurado en aquel marco de homenaje.

Las tres figuras de bronce (escala superior a la humana) se apoyan sobre un pedestal ortogonal de granito, en tres de cuyos laterales existen placas de bronce del mismo autor, que representan otras tantas escenas de la vida cotidiana de un San Martín ya jubilado: limpiando sus armas, paseando en la ribera del río Sena y cultivando dalias… Quizás (y con el debido respeto) hubiera sido más ajustado al contexto epocal europeo y a la actitud atribuida al homenajeado, denominar al conjunto El Abuelo burgués… Pero, en rigor, se supone que la etiqueta del "abuelo inmortal" es una proyección del pensamiento de las nietas que lo escuchan embelesadas. En fin, cada uno sacará sus propias conclusiones con solo observar.

Hay alguna situación de desajuste de escalas entre la figura sanmartiniana y las dos niñas, como podrás advertir mirando atentamente. Te sugiero que tomes como referencia el tamaño de las cabezas. ¿Lo hizo deliberadamente Ybarra García para acentuar las distancias etarias entre los protagonistas de la escena? No lo sabemos. Tal vez.  Es difícil que cometiera un error tan ostensible.

El rostro del Libertador ya anciano, muy logrado en su modelado y en su expresión, se basa en el conocido daguerrotipo parisino de 1848 (es decir, dos años antes de su muerte) que se conserva en el Museo Histórico Nacional, aunque despojado obviamente de cualquier rigidez hierática, como conviene al momentum familiar retratado por el artista. A mi juicio, no es una copia servil del daguerrotipo en lo tocante al rostro (yo advierto alguna ligera diferencia en los rasgos faciales… ¿pudo haber existido un modelo vivo, además del daguerrotipo? No lo descartaría). Luce  chaqueta y chaleco por debajo, camisa de cuello alto y el característico moño, todo lo cual se observa también en el daguerrotipo.

De la hechura de esta obra se cuentan algunas anécdotas: que Ybarra García comenzó la labor en el garaje de su casa; que para lograr la marcada vascularidad de las manos, o los nudillos de los dedos, el escultor hizo posar a un músico del barrio (¿violinista?) llamado Ubertone; o que, para una de las nietas, la modelo fue Susana Tezanos Pinto, también vecina del barrio, quien solía recordar la paciencia del artista durante el modelado.

Ybarra García (que se graduó como ingeniero y se desempeñó como profesor) fue un gran artista argentino, sin duda. Había nacido en 1892 y falleció en 1972. El academicismo fue una constante en su obra y, quizás, la única licencia vanguardista que se tomó, fueron algunos pedestales de mármol travertino cercanos al art-decó, como el del San Martín lomense, o el del Hernando de Lerma salteño, o el mástil de homenaje a Güemes en la Plaza de su nombre en Palermo (o Plaza Guadalupe).

Había ganado el primer concurso para el Monumento al Descamisado (ver mi post en este mismo blog), pero su escala y el convencionalismo de su programa iconográfico no fueron convincentes para el monumentalismo exacerbado y rupturista que pretendía el gobierno justicialista, y su obra no se ejecutó (aunque a él se lo indemnizó adecuadamente). Pero, esta situación, al parecer, lo perjudicó luego del golpe de 1955, ya que se lo consideró un artista adepto del "régimen depuesto", como se solía decir.

Si querés visitar otras esculturas suyas, aquí tienes un listado preliminar (y bastante incompleto) que vengo elaborando para una biografía de Ybarra García que, ojalá, algún día terminaré de escribir:**

-Monumento ecuestre al general San Martín en Lomas de Zamora
-El Abuelo inmortal en Buenos Aires
-Medallón de Güemes y mástil en Palermo
-Medallones en la fachada de la Basílica del Espíritu Santo
-Monumento a Hernando de Lerma en Salta (con sus relieves laterales)
-Matrona de 1930 (para el XVII Salón de Otoño, Rosario, 1938)
-Sepulcro tipo sarcófago de C.Melo en la Recoleta
-Placa de Rómulo Etcheverry en la Recoleta
-Placa de Federico Augusto Otto en la bóveda de Nicolás Repetto en la Recoleta (un dato importante para las guías de Recoleta: allí está sepultado Ybarra García)
-Sepulcro y escultura de Enrique de Vedia en la Chacarita
-Busto de Rómulo Naón frente al Palacio de Tribunales en la Capital (debo recordarle, respetuosamente, a las autoridades de la Ciudad, que los excrementos de palomas no forman parte de la voluntad formal del busto y que, por lo tanto, deben limpiarse periódicamente…)
-Busto de Pedro Luro en Mar del Plata
-Maqueta del monumento a Alberdi (concurso que finalmente ganó Riganelli en 1937)
-Monumento al general Julio A.Roca en San Miguel de Tucumán
-Monumento a Román Harostegui en Las Flores
-Miembro de la Comisión de Re-Urbanizaciòn de los cementerios del Oeste y de Flores (¿Qué hizo allí? No lo sé aún)
-Collar de la Orden del Libertador General San Martín

**Para otras referencias bibliográficas, podés consultar mi trabajo en la revista Anales del IAA, números 39-40, años 2005-2006, página 113.



 Foto oadm 2008