jueves, 7 de marzo de 2019
sábado, 16 de febrero de 2019
UNDER A CURSE... NADA NI NADIE DETIENE LAS DEMOLICIONES EN BANFIELD…Y EN ADROGUÉ
Por Oscar Andrés De Masi
Para Viaje a las Estatuas
Febrero 2019
Nada ni nadie detiene las demoliciones de
casas de antaño en el partido de Lomas de Zamora y, ahora también, en Almirante
Brown. En este caso, nos referiremos a las localidades de Banfield y de
Adrogué.
En el mes de abril del año pasado
comentamos la rápida y completa demolición de un chalet pintoresquista del
constructor local F. Rossi, situado en la calle Capello al 100, en Banfield. Al
cabo de un tiempo, también cayó abatido su chalet vecino hacia el Oeste. Ambas
casas guardaban una correcta escala y dialogaban un mismo lenguaje expresivo,
tan identitario para esa zona. Ya nada queda de ellos.
Apenas a doscientos metros, en la avenida
Hipólito Yrigoyen nº 7930, fue demolida una vivienda "racionalista"
de dos plantas. Como señalamos entonces, no era, quizá, un ejemplar
esplendoroso de la arquitectura local, pero guardaba correspondencia epocal y
de lenguaje con un par de viviendas en la vereda opuesta de la avenida. Se
trata del acelerado cambio degradante que experimenta el paisaje urbano del
partido de Lomas de Zamora, trasegado por una constante: el repudio al
pasado, la supresión de la memoria edificada del distrito y su canje por un
presente advenedizo, desarraigado de las tradiciones locales y despojado de
todo abolengo. Así están las cosas…
Ahora le tocó el turno a una bella y
singular residencia en la esquina de Larroque y Manuel Castro (en los
confines del Barrio Parque Martínez), de lenguaje Neoespañol o Neocaliforniano
o Mission Style o Santa Fe Style, como Ustedes prefieran rotularlo. De chicos
la llamábamos "la casa de Don Diego de la Vega" o "la casa del
Zorro", por lo que suponíamos que era su semejanza con las "haciendas"
de la California española (Los Ángeles, Monterrey) que veíamos en la serie de
TV "El Zorro".
La armonía de volúmenes y de líneas del
edificio iba acorde con detalles muy logrados, como el imafronte-portal, el
mirador, la claustra, la galería, con su "poyo" corrido revestido en
hermosas mayólicas árabe-andaluzas, del tipo que fabricaba la casa Ramos Rejano… Nada queda en
pie. Fue arrasada por sus nuevos dueños, quienes, seguramente, desprecian el
valor patrimonial de aquel edificio e ignoran las invariantes históricas de aquella
arquitectura y de aquel paisaje identitario. ¿Qué rol le cabe, en estos casos,
al "Programa Patrimonio Lomas"? Vaya uno a saber. ¿Qué se levantará
en su lugar? Es fácil imaginar (según la experiencia que se viene reiterando
casi infaliblemente en la zona) que será un nuevo adefesio.
Foto oadm (2013).
Y cuando pensábamos que Adrogué
venía preservando un poco más que Banfield los valores de su arquitectura
tradicional, nos enteramos de la demolición, con la velocidad del relámpago, de
una casa de Della Paolera, de estilo anglo, en pleno casco histórico, en
la calle Brown 1297. Cerca de allí sobreviven un par de casas proyectadas en
unidad de lenguaje por el arquitecto Mario Buschiazzo. ¿Correrán la misma
suerte algún día?
Foto cortesía CR.
Se dice que la demolición no contó con
permiso municipal, ya que existía una protección de conjunto. ¿Fue burlado el
poder de policía edilicio de la Municipalidad? El concejal opositor Carlos
Regazzoni fue uno de los pocos que se quejaron en voz alta. También lo hicieron
algunos vecinos, en las redes sociales.
Por su parte, el apellido Della Paolera
(ya se trate del ingeniero Carlos María, ya del constructor Cayetano) tiene una
estimada resonancia local.
Foto cortesía CR.
Las dos casas demolidas que venimos
comentando eran edificios de valor patrimonial, de discreta belleza, de óptima
calidad constructiva. Agregaban valor estético al paisaje urbano de su
emplazamiento. Y para los lugareños de Banfield y de Adrogué, se cargaban de
aquellas nostalgias asociadas a nuestro propio pasado y que son el meollo de
nuestra memoria identitaria.
Las destrucciones llevadas al extremo de
la "desaparición" (y utiliza o esta palabra, consciente de su carga
histórica y moral en nuestro medio argentino…) de ambas casas son un daño
irreparable para los barrios en que se ubicaban. Si gana un inversor (en
términos de renta inmobiliaria) lo hace a expensas de la pérdida para la
comunidad, en esa cadena de valor social que llamamos la cultura, y cuyo
eslabón frágil es el patrimonio y sus componentes asociados, materiales e
inmateriales, edificados o naturales.
Ante las dos deplorables pérdidas,
sostengamos estas cuatro verdades, con la fuerza de un manifiesto:
1. Las casas históricas demolidas son un
recurso no renovable.
2. La buena arquitectura demolida no
tiene reemplazo.
3. Los árboles y jardines antiguos
abatidos tardarán mucho en crecer nuevamente.
4. Un paisaje urbano degradado no se
recupera ni pronto, ni fácilmente, ni a bajo costo.
¿Serán capaces de entenderlo de una vez
quienes, investidos de autoridad municipal y representación popular, deberían
velar por aquellos valores con los cuales se construye la identidad común y la
calidad de vida del conjunto local?
domingo, 23 de diciembre de 2018
OSCAR DE MASI V.I.P = VISITAS INTERPRETATIVAS PATRIMONIALES DEL EDITOR DE NUESTRO BLOG
Apenas comenzado el mes de diciembre, y
como cierre de un año de intensa actividad académica y de divulgación, el Dr.
Oscar Andrés De Masi ha conducido tres visitas de interpretación patrimonial a
otros tantos lugares históricos de la ciudad de Buenos Aires. Todas ellas, de
acceso libre y gratuito.
El 3 de noviembre, a pedido del párroco
de La Piedad, P. Raúl Laurencena, y en el marco del Jubileo por los 250 años de
la creación de la jurisdicción parroquial de dicha iglesia porteña, nuestro
editor realizó una visita de más de una hora de duración ante una concurrencia
numerosa y muy atenta, destacando los principales aspectos históricos y
artísticos del templo. Entre los participantes se hallaban dos nietos del
escultor Luigi Trinchero, quien realizó los relieves escultóricos del tímpano.
Especial atención merecieron los
altares-retablos de época tardocolonial, el mausoleo de la Beata María Antonia
de San José (llamada popularmente Mama Antula), las lápidas relativas a la
demolición del viejo templo y bendición de la nueva basílica (con su epigrafía
en latín), el altar mayor y sus esculturas, el sepulcro de monseñor Mariano
Medrano y los detalles del púlpito y su tornavoz, entre otros elementos.
El día 8 de diciembre, nuestro editor
condujo una visita a los cementerios Británico y Alemán situados en el barrio
de la Chacarita. Esta visita (que demandó más de dos horas de caminata y explicaciones
in situ) se enmarca en la reciente celebración de los 100 años del armisticio
que puso fin a la Primera Guerra Mundial y a la apertura de un "portón
ceremonial" que vincula por dentro del predio a amagos enterratorios. De
esta manera, la Corporación del Cementerio Británico y la Congregación
Evangélica Alemana de Buenos Aires (propietarios de los cementerios) han
demostrado su vocación de trabajo amistoso y conjunto, su espíritu de
reconciliación y su predisposición a permitir el acceso periódico de público
visitante. En este último aspecto, cabe recalcar que las únicas visitas
grupales autorizadas son las visitas "oficiales" programadas por
ambas instituciones y cuya guía interpretativa es confiada, exclusivamente, al
Dr. De Masi, asesor histórico y patrimonial de los dos cementerios.
La cantidad de preinscriptos para la
visita obligó a desdoblar el grupo, y reiterarla el día 15 de diciembre. Ello
revela el marcado interés que estos sitios han despertado en la comunidad. Una
mención especial merece el grupo de visitantes convocado por la Mutual
Argentina de Hipoacusia.
En ambos casos, la concurrencia fue
numerosa, atenta y culta.
Las tres visitas cumplidas ponen de
relieve la densidad de memoria identitaria de los lugares recorridos, y el aprecio
por la diversidad religiosa histórica argentina del editor de nuestro blog,
como lo ha demostrado ya desde hace varios años, y especialmente durante su
paso por la Comisión Nacional de Monumentos.
viernes, 16 de noviembre de 2018
SE PRESENTÓ EN LA QUINTA LOS OMBÚES EL LIBRO "UN RECETARIO FAMILIAR RIOPLATENSE" DE LA ARQ. MARCELA FUGARDO
El día 18 de octubre, en horas de la tarde, una numerosa concurrencia se congregó en torno del aljibe de la antigua Quinta Beccar Varela (llamada también Quinta Los Ombúes) para asistir a la presentación de Un recetario familiar rioplatense de la Arq. Marcela Fugardo, directora del Museo histórico local. Al colmar la capacidad del patio sevillano, aquel público expresó no sólo su interés en el tema, sino, también, su entrañable afecto por la autora, quien, desde el año 2010, se halla al frente del museo y ha llegado a constituirse en un referente siempre disponible a la hora de consultar la memoria lugareña.
La autora fue acompañada en el estrado por las presentadoras, la periodista Ana D´Onofrio y la Dra. Paula Caldo, investigadora del CONICET. Está última, además, es prologuista de la obra, junto con la Arq. Nani Arias Incollá. También, el libro lleva un texto de saludo de la célebre cocinera argentina, Dolli Irigoyen.
En esta obra, Marcela Fugardo da a conocer y analiza el cuaderno que contiene las 75 recetas compiladas por María Varela en esa misma quinta sanisidrense. Se trata de un documento original, manuscrito, hallado entre los papeles de la familia Beccar Varela.
El texto no se limita a los aspectos descriptivos sino que aborda el recetario en un marco de análisis crítico y de contextos epocales, destacando la codificación de recetas de cocina como una práctica de linaje femenino, transmitida de generación en generación. La autora recalcó, además, que estos recetarios tradicionales, de los cuales éste es el único original que ha llegado hasta nosotros, integran el patrimonio inmaterial de las comunidades. En este caso, el Cuaderno de recetas de María Varela se resignifica como un eslabón en la cadena de identidad de San Isidro.
Cabe destacar, que este libro forma parte de una tarea investigativa, basada en fuentes primarias, que Marcela Fugardo viene realizando en los últimos años, orientada a la visibilización com sujetos históricos de las mujeres vinculadas a esta quinta, que registra más de dos siglos de historia habitada.
María Correa Luna, bisnieta de María Varela, dio lectura a un emotivo testimonio familiar vinculado a la cotidianeidad de aquella quinta, donde ella pasó parte de su infancia.
Como prueba de la excelencia de aquellos platos, los presentes pudieron degustar un par de variedades de dulces (Naranja y Zapallo y canela), preparados por Appert Sabores, siguiendo la fórmula indicada en el recetario. ¡Todos quedaron encantados!
La obra, editada por Maizal ediciones (que esa noche agotó su primera edición), puede solicitarse en el sitio web: www.maizal.com
Aquí no les contamos más, porque vale la pena que la lean.
La autora ofrenda su libro a María Varela como homenaje a su memoria, sellando un vínculo espiritual entre la antigua moradora de la quinta (compiladora del manuscrito) y las mujeres del presente, a través de su legado de saberes y de haceres femeninos.
Foto Laura Córdoba.
Bonus track: Palabras de Marcela Fugardo:
Corresponde ser agradecidos, porque cuando
somos agradecidos, realizamos esa pequeña cuota de justicia para con los demás,
que enaltece nuestra vocación de vivir y de realizarnos en la identidad de una
comunidad. En este caso, en la comunidad de San Isidro.
Quiero agradecer en primer lugar al señor
Intendente Municipal Dr. Gustavo Posse, quien viene renovando su
confianza en mi trabajo al frente de este museo, y en el trabajo de todo el
equipo del museo.
Si bien, en algún momento, pensamos presentar
este libro en algún otro espacio sanisidrense, fue el intendente quien nos
aconsejó hacerlo aquí, en la casa de María Varela, donde, por esta vez (y sólo
por esta vez), dejo de lado mi rol de directora y me gratifico con la
hospitalidad de la Quinta, como tantos otros autores que han presentado sus
libros en este patio.
Agradezco a la familia Beccar Varela,
propietaria del documento original de su bisabuela. Aquí está su estatua, en
este patio que tantas veces habrá recorrido de punta a punta. Su estatua es
silente como todas las estatuas, pero hoy recuperamos su palabra a través de su
Cuaderno de Recetas. Por eso es a ella, a María Varela, a quien le dedicamos
este libro.
Mi agradecimiento especial a María Correa
Luna e Ignacio Beccar Varela por haberme permitido trabajar sobre el manuscrito.
Y publicarlo.
Mi reconocimiento a la editorial Maizal. La
familia Le Comte ha asumido la empresa de publicarlo a su entero costo, como un
gesto de confianza en la fortaleza del texto y en nuestra tarea de analistas de
su contenido. Destaco que se trata de una editorial de San Isidro, lo cual
arraiga más aún su actitud de cooperación con la cultura local.
Tantísimas personas, amigas y amigos, que
fueron enterándose de este trabajo quisieron sumarse, silenciosamente, cada uno
haciendo su aporte. En la página final del libro he consignado sus nombres para
no alargar la lista ahora.
Destaco uno de esos nombres, Emilia Ghelfi,
quien generosamente y con su habitual profesionalismo, realizó la corrección
del texto.
Hubo quienes me facilitaron otros recetarios
familiares sainisidrenses inéditos; hubo quienes me aportaron su punto de vista
patrimonial y me facilitaron fuentes adicionales, otros facilitaron la vajilla antigua
para la producción fotográfica.
No puedo dejar de agradecer a las
prologuistas, la Arq. Nani Arias (que por hallarse en España no pudo
acompañarnos hoy) y a la Dra. Paula Caldo, ya una querida amiga aquí a mi lado.
Sus prólogos enriquecen la lectura del texto.
También a Dolli Irigoyen, cuyo nombre es de
sobra conocido en la gastronomía argentina, por el hermoso texto que preparó
para la contratapa y por su saludo de esta noche.
A Ana D`Onofrio por la presentación de hoy.
Y hablando de gastronomía, Valeria Parisi de
Appert ha aceptado el desafío de preparar el dulce de zapallo y el de naranja
siguiendo estrictamente la receta de María Varela. Podrán probarlas al final de
la presentación e incluso quienes quieran podrán llevarse un frasco a casa para
seguir probando! La de esta noche es una producción limitada… pero dejamos ensayada
la propuesta para que la Asociación de Amigos pueda ponerla en marcha y ofrecer
a los visitantes un recuerdo vinculado a la identidad de la casa y a beneficio
del Museo.
Al querido amigo Martín Cabrales, quien, como
en otras ocasiones, nos ha provisto sin cargo el servicio de café que también
van a poder tomar luego.
A Ale Halich que posibilitó que Paula Caldo,
que vino desde Rosario, disfrute de la hospitalidad de San Isidro en el Hotel
Alto San Isidro.
A Vicky Tomé y Annin Pernías quienes crearon
estos detalles florales y naturalistas que están viendo.
Y a mi amiga Claudia Berra por el préstamo de
este lindísimo mantel que trajo de Positano y que acompaña sus mesas de
domingo.
A la presidenta del Instituto Histórico
Municipal de San Isidro, la museóloga Amalia Lagos, por haber estimulado el
avance de esta investigación, cuyo adelanto presentamos en las Jornadas de
Historia del Pago de la Costa en 2017. También a la presidenta del Centro de
Guías de Turismo de San Isidro Dra. Martha Iturrat, quien valoró desde el
comienzo la fortaleza identitaria del Cuaderno de Recetas y lo sumó al programa
de visitas guiadas.
Al equipo del museo debo agradecerle el
compromiso de cada día algunos de ellos han seguido la producción de este texto
y siempre ha aportado alguna perspectiva valiosa: Sergio, Sandra, María Estela,
César, Nicolás, Laura, Lucía, Alejandra, Emma, Sebastián, Marta, José y Adolfo.
Y a Pablito que está siempre con nosotros.
Mi reflexión final pretende llamar la
atención acerca de ese universo casi novedoso del patrimonio cultural, que es
el patrimonio inmaterial y que desde la Convención de la Unesco del año 2003
viene imponiéndose con fuerza en la agenda del patrimonio. Todavía seguimos
aferrados a una mirada "monumental" del patrimonio cultural: grandes
edificios, grandes gestas políticas o militares, suntuosos palacios, enormes
templos, estatuas exuberantes…
Hoy, sabemos que el patrimonio es algo más
que lo material, que lo edificado… Sabemos que en la palabra patrimonio se
cifra un "legado de memoria". Recuperamos así otras escalas del
patrimonio cultural, cuyo soporte intangible es precisamente la memoria humana,
la memoria de una colectividad dada, en un tiempo dado…Y su capacidad de ser
transmitida y asumida como identitaria por las generaciones siguientes y las venideras.
En este marco, los recetarios de cocina
tradicional, como práctica codificadora de linaje femenino, nos abren una
mirada acerca de la sociedad rioplatense, de sus características y sus
transformaciones, de sus apologías y sus rechazos manifestados en las
preferencias de tal o cual menú, de los gustos de las clases principales, y de
los aportes de las cocinas populares e inmigratorias…
De todo ello nos hablan los recetarios, de
todo ello nos habla este recetario compilado por María Varela, vecina de San Isidro y propietaria de esta casa.
Y en el cual seguramente colaboraron aquellas
cocineras y auxiliares de cocina que trabajaban aquí. Nuestra intención es
visibilizar también a aquellas mujeres, hoy anónimas, que integraron el
personal de servicio de esta quinta, igual que los jardineros, hortelanos,
cocheros, lavanderas, planchadoras y otros... Para que puedan reflejarse todos
los actores sociales, en unidad coral de memorias, como corresponde a un sitio
patrimonial.
Del modo misterioso en que opera el recuerdo,
al evocarla esta noche, María Varela habla a través de su Cuaderno de Recetas… su
Cuaderno es su voz.
Este que presentamos esta noche es UN
recetario. El recetario de esta casa.
Seguramente, hay otros recetarios, compilados
por otras familias.
O quizá, allí donde las recetas no hayan sido
puestas por escrito, exista el recuerdo de algún plato familiar.
La suma de todos ellos, recetarios y platos,
es la memoria gastronómica de una comunidad, que puede ser de San Isidro o del
país entero.
Y hoy sabemos que esta memoria es valiosa,
que esta memoria nos identifica, que esta memoria que a veces nos lleva al país
de nuestra infancia, al aroma de las cocinas, a las largas sobremesas, que esta
memoria también ES patrimonio.
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